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A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 1
Fecha: 19/09/2021, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
... disponía a recoger los restos de la batalla, me pareció ver una sombra en la puerta de la cocina, frente al salón. Me quedé paralizado, casi en estado catatónico, lo que me permitió escuchar una puerta que se cerraba despacio en el pasillo; solo podía ser la de María, pues vaya día llevo –pensé- Limpié el escenario del delito lo mejor que pude, y me deslicé a todo velocidad hacia el baño para eliminar el copioso sudor que me bañaba y acabar de limpiarme bien todos los restos. Abrí el grifo del agua fría y me vinieron a la mente varias imágenes, primero de Melisa y después de María. ¡Madre mía que iba a hacer a partir de ahora!. Tenía que vivir bajo el mismo techo que ellas y no las iba a poder volver a mirar igual a la cara. Bueno, pero ahora –me dije- que te quiten lo “bailao”, ¡vaya par de pajas que te has cascado hoy a su salud! Cerré el grifo de la ducha, cogí una toalla y me sequé pensando en la siesta que me iba a pegar y luego, ¡a la playa con los colegas! En eso estaba cuando me puse mi bañador, me calcé las chanclas y salí del baño y, al dirigirme a mi habitación vi que la puerta estaba entre abierta. Que raro…entré despacio y me encontré a mi hermana María sentada en mi cama, mirándome con una extraña sonrisa. Me acojoné y con voz insegura le pregunté: Titubeando le respondí: Todo esto me parecía muy extraño y, lo que era peor sospechaba que me iba a acarrear problemas, pero no me atrevía a decirle que se marchara por si me montaba un lío; era muy ...
... capaz…vamos, que me sentía atrapado. Se levantó de la cama, y se sentó frente a mi escritorio mirando la pantalla y mirándome a mí después; entendí. Intentando aparentar una calma que no tenía, conecté la Play , puse el juego y, sin mirar a mi hermana, esperé a que se cargara. Conecté el mando, los auriculares y le preparé la partida. Mientras lo hacía observé de reojo su ropa. Vestía un pijama de verano de color azul claro, compuesto por un pequeño pantaloncito y una camiseta de tirantes a juego. Era realmente pequeño y realzaba sus magníficas formas, -¡Uuuffffff!- Y diciendo esto se puso los auriculares y comenzó la partida. Apagué el interruptor y la habitación quedó bañada, únicamente, por la luz de la media tarde que entraba desde la calle, a través de las rendijas de la persiana de la ventana de mi habitación. Conecté el ventilador del techo y me acosté en la cama. Para que os hagáis una idea, mi cama estaba junto a la pared derecha de mi habitación, la misma pared que me separa de la habitación de mi hermana, como ya he explicado. Una vez tumbado en mi cama, dado que mi almohada queda en la zona más próxima a la pared del escritorio, si me giraba hacia mi derecha, como a un metro y medio, divisaba a mi hermana sentada y, unos cuatro metros más allá, pasado el armario, en línea recta estaba la ventana, de manera que la luz que entraba incidía en María, concretamente sobre su perfil izquierdo. La puerta de la habitación quedaba justo detrás de ella, a su ...