1. Memorias inolvidables (Cap. 7): Dos años y medio con Eduardo


    Fecha: 22/09/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... haberse depilado porque en la parte baja de la barbilla no se ve ni sombra de tener un solo pelo, ni señal de haberlo tenido.
    
    Muchacho verdaderamente atractivo como ninguno. Nosotros somos jóvenes y tenemos que meter cuchilla de vez en cuando o dejarnos todavía la pelusilla que nos crece. Eduardo anda cómodo, afeitándose los sábados para ir a la discoteca y no mostrar nuestra vergonzante pelusilla. José debió de hacérselo a su debido tiempo y con láser.
    
    Llegamos casa tarde para comer y Eduardo tuvo que llamar a su mamá para que no se preocuparan. Lo hizo cuando salíamos en moto de la joyería y nos entretuvimos casi 20 minutos en el bar. Pero los sorprendimos a todos en la mesa esperando. En la casa de Eduardo su madre bendice siempre antes de comer y da gracias después pidiendo por la salud de sus hijos. Me dice Eduardo que antes de llegar yo a casa los nombraba a todos sus hijos, pero ahora no los nombra y no se atreven a preguntarle el por qué del cambio. Le dije:
    
    — No te preocupes, Eduardo, volverá a nombraros, ahora no quiere que yo me quede fuera y por eso no os nombra, pronto lo hará.
    
    Eduardo se me quedó mirando, aseverando con su asentimiento que esa debe ser la razón:
    
    — Debe estar pensando cómo te incorpora, como hijo, sobrino, amigo, yerno, jajajajaja… y yo tan preocupado.
    
    Eduardo y yo sufríamos dos cosas que los demás se dieron cuenta, ambas casi contradictorias pero racionalmente posibles. Por una parte teníamos una alegría inmensa de ser ...
    ... novios, no podíamos retener la alegría, hablábamos más alto, saludábamos a todos con una espléndida sonrisa, íbamos engallados y moviendo mucho nuestro cuerpo a cualquier sitio para cualquier cosa, pero queríamos mantener secreto. Por la otra esperábamos que no fallaran los anillos de compromiso de lo que estábamos muy seguros por la palabra de José y, por otra, no queríamos hablar de ello entre nosotros, para que no se nos escapara nada delante de ellos ni escucharan nuestros murmullos.
    
    En las noches nos costó más hacer el amor, nos besábamos y nos tocábamos para incitarnos y excitarnos, pero nos costaba a los dos. Nos reíamos de ello pero llegó el viernes y entre poco dormir y nuestro nerviosismo estábamos a punto de explotar de cualquier manera. No quisimos ir al desayuno. Nos duchamos y en la ducha intentamos hacer el amor, no me pudo meter Eduardo su polla y me pidió que lo intentara yo con él. Por más lubricante que le puse y me puse, no entró. Nos dimos un beso largo para ver si así pasaba nuestro mal y nuestras bocas estaban secas de ansiedad, las lenguas raspaban. Nos abrazamos para llorar juntos, nuestras pollas estuvieron caídas sin poderlas erectar. Salimos de la ducha y nos dispusimos con seriedad extrema a ayudar al tío Onésimo, el papá de Eduardo, en sus quehaceres.
    
    En eso me di cuenta que no llevaba el móvil. Me asusté. Si llama José no le contestaremos y no sabremos nada. Regreso a casa desde la segunda manzana. Intento abrir el móvil, no lo había puesto a ...
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