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Memorias inolvidables (Cap. 7): Dos años y medio con Eduardo
Fecha: 22/09/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... cargar y estaba descargado. Lo enchufo a la corriente y salgo corriendo para alcanzarlos. En la puerta me doy cuenta que he dejado la tarjeta en la habitación, voy a recogerla corriendo y salgo a la calle, iban la por la sexta o séptima manzana. Pude verlos porque no había gente, voy corriendo como si tuviera que ganar la medalla en los Olímpicos. A su altura me costó frenar y los adelanté. Me paré, incliné el cuerpo hasta casi tocar la cabeza al suelo, pidiendo aire para respirar, me icé y los vi delante de mí, no podía hablar, volví a agacharme agarrándome de mis tobillos, y comencé a tener saliva en la boca: — Ne- neces- necesito tu- tu móvil. Se sacó el móvil del bolsillo y marqué el número de la tarjeta y esperé ansioso y con los ojos hinchados que el tío Onésimo le dijo a Eduardo: — Este agarra un mal. — Joyería Alpuente, ¿en qué puedo servirle? — Soy- soy, soy… — Diga, diga… Eduardo me toma el móvil y dice: — Espere un momento, por favor, —mirando la tarjeta que yo tenía entre manos— Soy Eduardo y estoy con… — con Ismael, claro, sí, llevo casi una hora llamando o quizá más, desde que abrí la tienda, tengo aquí vuestro encargo. — Espera, por favor, ya veo que Ismael se ha calmado, te paso el móvil y díselo, por favor, —contesta Eduardo con tal cara de satisfacción y alegría que se me pasó de inmediato la agitación externa y sentía hormiguitas en mi barriga. — Dime, soy Ismael. — Hace más de una hora que estoy llamando… — Se me ...
... descargó el móvil y no me he enterado… — Pues que quiero decirte… — ¿Algún problema? — No, ¡joder!, no, qué problemas y qué malas pulgas, que tengo vuestro encargo y si queréis os lo llevo esta noche cuando acabo de trabajar, os invito a cenar en casa de mi abuela… — Pero hombre, vamos a molestar a tu abuela — Que no, hombre, que no, ya se lo he dicho y está feliz… — Pero… — No seas maricón, joder, que la pondremos muy feliz; acepta de una puta vez, sí o sí, yo he cumplido y vosotros ¿qué? — Hecho, ahí estaremos, traeremos un dulce. — Vale, hasta la noche. — Hasta la noche. Me encaro con Eduardo muy en serio y le digo: — Ya está, esta noche lo trae y su abuela nos invita a cenar y prepara camas para nosotros. El tío Onésimo estaba observando y escuchando en silencio hasta que nos miramos y le miramos y nos volvimos a mirar y él estaba perplejo. — ¿Qué?, —dijo el tío Onésimo. Yo en silencio hacía gestos para que se lo dijera, le daba codazos a Eduardo para que hablara. Por fin se decidió. — Papá, es un secreto nuestro que te vamos a decir a ti, pero no digas nada a nadie hasta el domingo que lo diremos a todos juntos. Mira, papá, Ismael y yo nos hemos decidido, somos novios y el domingo en la comida queremos declararos a vosotros nuestro compromiso. El tío Ismael no salía de si, estaba como mareado, como si lo que oía fuera imposible. Tras un largo rato de silencio, dijo: — Hijos míos, me alegro mucho por vuestra felicidad, ...