1. Memorias inolvidables (Cap. 7): Dos años y medio con Eduardo


    Fecha: 22/09/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... pensaba que eso no llegaría nunca y en verdad que lo deseaba; «antes que os fuerais con otros mejor que ellos se decidan», pensábamos tu madre y yo; es lo mejor que podéis hacer.
    
    El silencio podía escucharse, nadie había en la calle como si todo se hubiera paralizado, y continuó:
    
    — Yo no estaría contento con esto si me lo reservara egoístamente, pero tengo que decírselo a tu padre —se dirigió a mí mirándome y poniendo sus manos sobre mis hombros—; entiende que, si no lo hiciera, sería como una traición a mi mejor amigo…, ahora vamos a un bar a celebrar nuestro secreto y allí pensamos cómo llamar a tu padre.
    
    Mientras tomábamos unos vinos, le dije a tío Onésimo que no le dijera nada a mi padre sino que le hiciera venir con cualquier excusa o necesidad inventada y que estuviera con nosotros en nuestra declaración.
    
    — Dejadlo todo conmigo. Sé que no voy a avisar de tu casa a nadie más que a tu padre, por esa parte no te preocupes, nosotros tres, mamá y tus cuatro hermanitos, y… ¿quién es esa persona que os invita esta noche a casa de su abuela?, ¿un amigo?
    
    — Sí, —contestamos los dos a la vez.
    
    — Somos diez, iremos a un restaurante para celebrar tan grata ocasión, vosotros en la moto, mamá y dos niños conmigo y los dos mayorcitos con Onésimo, vamos fuera de la ciudad, ya lo arreglo yo. Ah!, sí, vuestro amigo, ¿tiene coche o moto? supongo…
    
    — Sí, sí, claro, si viene esta noche es que tiene transporte.
    
    — Si no lo tuviera, se va con tu padre y los chicos. ...
    ... Vosotros lo arregláis con él, yo haré lo que me toca hacer y mañana aviso a todos que viene el tío Onésimo y nos vamos a comer fuera de casa, mamá se pondrá contenta.
    
    Estábamos felices, pero también llenos de ansiedad de que llegara la noche y nos dijera José dónde estaba para juntarnos con él y ver cómo habían quedado los anillos grabados.
    
    Decidimos ir a la piscina cuando acabáramos de ayudar a tío Onésimo. Vimos que no había tanto que hacer, más bien nos quería tener con él. Se demoró a levantarse y nos mandó a la plaza a esperarle, vimos que hacía varias llamadas con su móvil y se levantó para juntarse con nosotros. Fuimos a una parcela y vio que estaba un tractorista, habló con él y nos regresamos hacia casa.
    
    Fuimos a la habitación para cambiarnos y nos entraron las ganas. Lo miré. Me quedé fijamente mirándolo cómo se desnudaba para ponerse su bañador. No lo había visto nunca como ahora. Miré recorriendo los ojos lentamente desde la cabeza a los pies. Se quedó parado al verme absorto. Me gustó más que nunca su cuerpo. Sus brazos mostraban sus bíceps abultados y sus músculos abdominales estaban bien definidos, lo que antes no me había dado cuenta. Sus glúteos redondeados, lisos y sin pelos. Sus piernas fuertes y bien señaladas. Por eso sus vaqueros ajustados daban fiel cumplimiento de la realidad interior de su figura, marcando un buen paquete, es lo que yo había visto y no me extrañaba, pero el cuerpo entero me llamó la atención y yo casi no podía apartar los ojos de ...