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Mi prima se viste de novia (Capítulo 1)
Fecha: 24/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... de mi enfermedad. El juego siguió así por muchas preguntas más. Estaba conociendo a Julia de una manera diferente. Cada tanto volvía a repetirme: “No puede ser”. Pero era: Por primera vez, en mis 25 años, sentí la imperiosa necesidad de cogerme a mi prima. Para cuando los juegos ya habían terminado, supe que mi prima parecía tener un fetiche por la leche. Que su futuro esposo había sido su único garche pero que había repartido petes por toda la facultad, las amigas la boludeaban con que podría identificar el semen de casi todos sus compañeros, por sólo el olor. Me enteré que Fabián se la había cogido en un boliche, en un micro, en una plaza, en un probador de ropa y hasta en un descampado; pero siempre por la concha. El culo lo tenía virgen. “Después de la noche de boda no sé si siga así”, bromeó cuando le preguntaron si se lo iba a entregar o no, dando a entender que sí. Su lugar preferido para tener sexo era la cama y su fantasía era que un extraño se la coja dormida. Nunca había sido infiel y nunca había estado con una mujer, pero a veces se calentaba pensando en que sabor tendría comerse la vagina de otra mina. A pesar de ser fanática de chupar vergas, la primera vez que le tiro la goma a Fabián no le gusto porque tenía mucho gusto a pis. Igual se la chupó y hasta hizo gárgaras con su leche antes de tragársela. También supe que lo más raro que le había pedido su novio fue que le robara una bombacha usada a una de sus amigas, porque se la quería coger ...
... con ella puesta. Su amiga podría estar allí presente y decidió, entonces, no revelar si lo había cumplido, o no. Ya la había visto bailar como una prostituta, besar a una chica, simular un orgasmo tocándose por encima de la tanga y meterse una banana entera hasta la garganta. ¡No daba más! El ser prácticamente invisible era más beneficioso de lo que imaginaba. A eso de las 4 de la mañana varios comenzaron a irse. Quedaban dos o tres pibitas que no podían dejar de escabiar. Aquella rubia que había venido a invitarme a jugar, todavía estaba en la fiesta y era la única que parecía haberse dado cuenta de que yo estaba allí. Lo supe por cómo me miraba. Yo estaba soltero, hacía un mes más o menos había terminado con mi última novia y entre la calentura que me habían generado estas últimas horas y el culito que se le marcaba debajo del short, me la fui a encarar. -¡Qué lindo encontrarse a otro sobreviviente en una fiesta! –le dije al oído, agarrándola de la cintura desde atrás. Quede cómo un gil. Ahí me di cuenta de que había tomado mucho. Pero la pendeja se ve que también, porque me siguió la corriente. Se corrió un poco para atrás y me apoyó la cola en la pija, que llevaba parada un buen rato ya. Al ratito se dio vuelta para mirarme a la cara. La verdad que lo sentí como un alivio: si me apoyaba un poco más le llenaba de guasca el pantaloncito. -Te la bancaste bien –bromeó. –Debe ser un poco duro escuchar todo eso de tu prima. “Fue una tortura”, pensé. Pero le dije ...