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Mi prima se viste de novia (Capítulo 1)
Fecha: 24/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... flaca!” Y todas aplaudieron. “¡Pero primero… primero… tiene que demostrar que ya está preparada para vivir de una sola pija!” Y estalló el comedor como si Maradona la hubiese clavado al ángulo, a los 49 del segundo tiempo en la final del 90 que perdimos con Alemania. “Listo, basta para mí” me dije. “Ya cumplí. Julia está contenta, creo que va a divertirse más y mejor sin mi presencia”. Pero no llegué ni a levantarme. Pusieron otra vez música, esta vez al palo, rock sexy y encendieron las luces. En el centro del comedor Julia estaba disfrazada con un vestido de novia putita de no creer. Zapatos con tacos altos, medias de red, portaligas, una especie de vincha con un velo en la cabeza, una camisa desprendida hasta la mitad y una minifalda que no le llegaba a tapar la ni la mitad del orto. Toda de blanco salvo sus labios, la bombacha y el corpiño que eran rojos. Bailando de una forma tan sensual que me dejó perplejo. “No puede ser”, pensé. “No puede ser”, me repetí. Sentí nervios, como si estuviese siendo poseído por una emoción desconocida. Me sumé a los aplausos de las minas, intentando disimular algo que ni sabía bien lo que era. Terminó la canción, Julia se sentó sonriendo para sus amigas, la música volvió al volumen habitual. Hubo un par de minutos que las pibas que organizaron los juegos se tomaron para mover la mesa, acomodar las sillas, preparar tragos y demás cosas que me habrían sido más que suficientes para haberme ido a mi casa. Pero no lo hice. Todavía ...
... tenía en mi mente la imagen de mi prima tocándose las tetas, moviendo el culo mientras la tanga roja se le metía entre las nalgas. En el pequeño bulto que le formaba en la conchita con un poco de flujo, que no estaba seguro de haber visto, pero igual seguía imaginando. “No puede ser” No era la primera vez que la había visto en ropa interior. Habíamos convivido más de dos años y era casi común vernos así, sin querer. Una puerta que se abre cuando no se debe, una pollera o un vestido que a veces muestra de más al sentarse, alguna que otra vez olvidarse la ropa al ducharse y salir semidesnudos sin saber que estaba el otro o incluso el clásico “¿cómo me queda esto?” o “¿este me queda mejor que aquel?” que hacen las minas cuando se compran ropa nueva y se cambian enfrente de uno, con tal de tener una buena opinión. Pero esta vez lo sentí muy distinto. Reaccioné a los segundos y fui para el baño. Me mojé la cara sintiéndome un poco mareado y con dolor de panza. “Me tengo que ir, me tengo que ir”, me dije mentalmente varias veces hasta convencerme de que era extremadamente necesario. Y estaba decidido a hacerlo cuando salí del baño, pero no llegue ni a cerrar la puerta cuando escuché entre risas: -Primera pregunta del verdadero o falso –anunció una amiga. El primer juego había comenzado. -¿Es cierto que Fabián solo te chupa la concha con la bombacha puesta? Todas rieron. Yo cambié mis planes. Me abrí otra cerveza y volví a mi rincón. Me prendí un pucho y disfrute ...