-
Mi prima se viste de novia (Capítulo 1)
Fecha: 24/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... prima, entangado, a centímetros de mi pija y a mi merced! Era un sueño que se hacía realidad apenas había surgido. “Que me metan mano, sin permiso, y se aprovechen”. También era, ahora, mi mayor fantasía. Le apoyé la palma de la mano en una de sus nalgas y con los dedos fui palpándole la bombacha. La recorrí de arriba abajo, una vez tras otra. Y en cada caricia intentaba corrérsela para manosearla más adentro. Cuando conseguí hacerme lugar hasta tocar el agujero de su ano completamente depilado, otro escalofrío se apoderó de mí. Ahí me quedé unos cuantos segundos. “¡Mi dedo en ojete de Julia!” Esto debe sentir uno en el paraíso, pensé. Apretado, un poco pegajoso y sin un solo pelo: quién diría que así describiría al paraíso. Inmediatamente quise llegar hasta su conchita, pero por la posición en la que estaba me resultaba imposible. Intenté moverla un poco, pero no pude. Me desesperaba por saber si estaba mojada, si tendría la chance se sentir su humedad, juntar un poco de sus flujos con mis dedos para probarlos, comérmelos todos. Sentía que, si llegaba a lograrlo, nunca más en mi vida dejaría de desear chuparle la concha por horas y horas. La empuje un poco más, ya sin tanta sutileza como la vez anterior, pero tampoco pude moverla. Si ella solo estaba borracha, durmiendo profundamente y nada de esto era su deseo, tendría muchos problemas si se despertaba. Pero, para esas alturas, ni siquiera eso podía pensar con claridad. Quité la mano del culo de mi prima y ...
... la usé para quitarme el bóxer, para dejar mi pija en libertad. Al hacerlo, sentí un alivio tremendo. Realmente me estaba apretando mucho. Sin dudarlo, se la apoye entre las nalgas y la volví a tomar de la cintura. Otro escalofrío. Presentía que en cualquier momento iba a acabar, pero quería aguantar más, mucho más. Imaginar el orto de Julia enchastrado por mi semen, no ayudaba. Otra vez le toqué el culo. Le abría los cachetes, los apretaba, recorría su bombacha. Quería hacerle la cola con todas mis ganas. “La cola no me la hicieron nunca”, recordé, imaginando hasta su propia voz. Agarré mi verga desde el tronco y ahora todo el recorrido que había hecho con mis manos, se lo hacía con la pija. Sentir el contacto de mi glande con su piel, su tanga, era un éxtasis indescriptible, pero creí que moría cuando le hice la bombacha a un lado y la apoyé de lleno en la entrada del culo. ¡Mi pija apoyada en el ano de mi prima! Se sentía calentito, mojado por mi líquido pre seminal, casi lubricado, casi listo para ser desvirgado. La apoyé con más presión, la refregué por toda la raja del orto, la volví a apoyar. No podía parar. Al notarlo tan cerrado, tan apretado, me animé a presionar aún más. Ella seguía quieta. Inmóvil. O le estaba gustando o estaba realmente muy borracha. De todas formas, romperle el culo antes de la boda, me parecía mucho. Y aunque me faltaba sólo un empujón para hacerlo mío para siempre, me contuve. El orto estaba descartado. La concha inaccesible. ...