1. Tapando la rajita de las gemelas


    Fecha: 29/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    Soy muy putita, lo sé.
    
    Pero lo que no sabía que mi hermana gemela era tan puta o más que yo, nuestras vidas empezaron a cambiar cuando dejamos de ser vírgenes, un novio por aquí, un rollo de una tarde por allá, la verdad que somos inseparables menos cuando salimos, ya que cada una va por caminos diferentes eso si, a partir de ese fin de semana empezamos a ser inseparables incluso en eso.
    
    Dormimos en la misma habitación y una tarde mi hermana se dio la vuelta en la cama, nada nuevo estaba estudiando para su examen de derecho no sé qué, os diré que en eso también somos diferentes ella va para abogada y yo para bióloga.
    
    Muy bajo casi inapreciable, pero la oía jadear y la veía moverse de forma inusual, notaba que algo pasaba y notaba como estaba excitada sin venir a cuento, entonces comprendí que mi hermana se estaba masturbando allí delante de mí, al verla me excite aún más y mirándola empecé a pasar mis manos por mi cuerpo acariciando mis senos, me había masturbado muchas veces antes, pero aquella vez era diferente, mi excitación en poco tiempo hizo que mis bragas empezaran a empaparse y en esos momentos mi hermana se dio la vuelta, ya no se podía ocultar de mí.
    
    A escasos metros de mí en su cama estaba mi hermana semidesnuda, la camiseta subida y sin el sujetador, su tanga a la mitad de sus muslos y sus dedos se movía vigorosamente en su clítoris, su mano derecha en sus pechos apretándolos una y otra vez acariciando con las yemas de sus dedos sus areolas y sus ...
    ... pezones enormemente hincados y duros.
    
    De verla mi cuerpo se encendía cada vez más, mis manos ya buscaban mis bragas y mis dedos mi vagina, recorriendo mis labios vaginales humedecidos por tanta excitación, mi hermana se metía los dedos en su vagina haciéndolos entrar y salir gimiendo como una loca, era como verme en un espejo, la misma cara, el mismo pelo, el mismo cuerpo y nuestros movimientos, jadeos y gemidos eran todos iguales, nos metíamos los dedos en nuestra rajita y presionábamos nuestro clítoris rozando nuestros dedos de forma circular sobre él, de forma simétrica, si yo metía un dedo en mi vagina ella también, si ella metía dos y gemía yo también.
    
    Las dos llegamos a un orgasmo casi simultáneo y en ese mismo momento en que nuestros cuerpos empezaban a convulsionar, en ese momento sin retorno nuestras miradas se dirigieron a la puerta donde nuestro hermano menor con su polla en la mano y mirándonos a las dos empezaba a correrse soltando por su capullo tres enormes chorros de su leche que cayeron al suelo.
    
    Una escena surrealista hasta aquel mismo momento, los tres hermanos nos habíamos masturbado y no se nos ocurrió decir nada en ese momento, mi hermano se dio la vuelta y corrió por el pasillo asustado de nuestra reacción a la vez que mi hermana y yo nos miramos y empezamos a reír todavía con las manos sobre nuestros sexos.
    
    Tres días habían pasado y no sé por qué aquello nos acercó aún más, incluso con mi hermano que a pesar de tener 19 años era todavía muy ...
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