-
Tapando la rajita de las gemelas
Fecha: 29/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... niño, ese día mi hermano entre risas nos preguntó si podríamos repetirlo algún día, a lo que mi hermana le contesto que quizás, que si se portaba bien y nos servía como un esclavo durante una semana quizás lo repetiríamos, yo me quede extrañada por la contestación, pero más cuando mi hermano sonrió y accedió. Durante una semana nos sirvió y antes de que acabara no sé ni cómo ni porque mi hermana me convenció para asaltarle en plena noche en su habitación y hacerle una mamada. Una noche en pleno agosto nos dirigimos a las dos de la mañana a la habitación de Jorge, entramos llevando solamente unos tangas minúsculos e íbamos descalzas para no despertar a nadie, Jorge dormía plácidamente sobre la cama con un bóxer de esos que tiene botones por delante, Lis a un lado y yo por el otro nos subimos en su cama y le empezamos a besar, a lamer su cuerpo hasta que poco a poco se iba despertando, al principio se asustó, pero Lis poniéndole un dedo en sus labios para que no dijera nada, le tranquilizo y le susurro. -Hemos venido a pagar la deuda hermanito. -Pero hemos pensado en darte un premio mayor por lo bien que nos has servido, ahora tú solo recuéstate. En ese momento aproveché para sacarle su polla por la abertura del bóxer, la tenía pequeña, pero se iba poniendo dura a cada segundo, sin pensar en mi querida hermana me la metí en mi boca para sentir como se hacía cada vez más grande, cada vez más dura y eso a Lis no le gustó nada, había sido suya la idea y hubiera ...
... querido empezar ella, pero si hay algo que me excite es meterme una buena polla en la boca y que vaya aumentando su tamaño, sintiendo como poco a poco me va llenando. Mi hermano no paraba de gemir, quien le iba a decir que a sus 19 años tendría a dos chicas chupándole la polla, mi hermana por un lado y yo por el otro recorríamos con nuestras lenguas el tronco de su pene, lamiendo su glande a la vez que nos besábamos y eso lo de besarnos uniendo nuestras lenguas no lo teníamos planeado ni Lis ni yo, pero nos empezó a gustar y a la vez que nuestras manos subían y bajaban por aquel enorme pene nos empezábamos a besar delante de él, agitando y calentando más el ambiente incluso le permitimos que nos tocara los pechos e incluso a la vez que le lamíamos el pene nos giramos las dos para mostrarle nuestras vulvas permitiéndole que apartara la tela de nuestros tangas y metiera sus dedos en unas vaginas tremendamente mojadas y ardientes que hervían por dentro. Los gemidos eran ya de los tres, gemidos que intentábamos acallar porque nuestros padres dormían al final del pasillo, mi hermano con una mano metía sus dedos en mi vagina y con la otra acariciaba el clítoris de Lis, la temperatura estaba empezando a subir demasiado, yo metía su pene en mi boca, mis labios resbalaban subiendo y bajando por su tronco y sentía como sus dedos se introducían dentro de mi vagina moviéndolos, entonces me incorporaba extendiendo mi espalda y gimiendo agarraba mis pechos hasta que mi hermano los ...