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Mi prima se viste de novia (Capítulo 6)
Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... bombacha. Para mi asombro no usaba tanga, traía puesto un culotte negro con rayas verdes que se le pegaba al culito hermoso que tenía. Ahí estaba la moneda grande, en realidad un poco más adelante, pero daba igual: Julia sería testigo, sin posibilidad de tocarse, ni moverse, ni hacer un solo ruido, de cómo su primo le chupaba la concha a su mejor amiga, acostada a su lado. Me arrodille y le miré la cola de cerca. Sin tocarla le di un beso en una nalga y como la pibita todavía no se despertaba, le pase la lengua por el culo, llenándole de saliva la bombacha. La chica seguía dormida y entonces llevé mi lengua hacia sus pies, volví a llegar a la nalga subiendo despacito, mitad a los besos y mitad a lengüetazos, y cuando otra vez mi cara quedó a la altura del orto, el pito me pareció estallar de la calentura adentro del bóxer. Le recorrí con la lengua la raja del culo, haciendo presión a la altura del ano, como queriendo romperle la cola con la boca por encima de la bombachita. Ya no daba más. Me quería comer esa almeja como sea. Ya no era sólo una moneda. La conchita que tenía servida casi en bandeja, se parecía a un tesoro entero. Entre tanto puntearle el ojete con la lengua, la pibita se despertó. Llevó una mano hacia atrás y la puso en mi cabeza presionándome aún más la cara contra su culo. Cuando me soltó un poco para dejarme respirar, pude ver que su otra mano estaba dentro de su bombacha, masajeándose suavemente la concha. Julia, creo que todavía dormida, ...
... giró su cuerpo y quedó, ahora, apuntando su cabeza para nuestro lado. La pendeja se asustó y empujó mi cabeza hacia atrás. Yo sabía que no podía dejar que le gane el miedo por lo que me acomodé, todavía arrodillado, para quedar a centímetros de su oído. - La chupada de concha que te voy a pegar también va a ser la de tu vida. – le susurré – Pero quédate callada, pendeja. Que esto tiene que quedar entre nosotros – le mentí al final. La pibita volvió a mover la mano que tenía en la bombacha y para mí fue suficiente para relajarme y saber que mi apetito iba a ser saciado. - Date vuelta y baja el orto hasta el pie de la cama. – le indiqué - Despacito y sin hacer ruido, rubia. Que vamos todos presos. La posición que le había exigido era estratégica. Allí iba a estar cómodo para comerle la vagina, ella podría abrir bien las piernas y si Julia se despertaba, solo yo iba a poder verla. La pibita siguió mis instrucciones al pie de la letra y apenas me ubiqué, vi que en la bombacha, a la altura de la conchita, tenía el escudo de Nueva Chicago. Eso me excitó aún más: siempre me calentó la ropa interior con referencias futboleras. Me hacía imaginar a las minas más guarras, más loquitas, yendo a la cancha a abrazarse con cualquiera, dejando que la apoyen y le manoseen el culo entre varios, para festejar un gol de su equipo. Esta parecía ser así. Aunque ese escudito me había comido el cerebro un poco más, lo arrugué por completo cuando estiré la bombacha a un lado y luego, ...