1. Memorias inolvidables (Cap. 18): El diario de Sebastián


    Fecha: 03/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Sebastián tenía unos cuadernos de tapas duras donde escribía diversidad de cosas o dibujaba. Una de las cosas que más le gustaba dibujar eran chicos desnudos, penes tan grandes como una página, pechos de chicos con pezones pronunciados. Dibujó siempre bien y lo hacía para desahogarse. Desde pequeño había comenzado a dibujar objetos de la casa y su visión y su mano se coordinaban para hacerlo con una perfección extraordinaria. En el colegio hacía muchos dibujos para sus amigos, para presentarlos. Esto último duró poco porque llegó un profesor que era crítico de arte y descubría que ciertos dibujos presentados pertenecían a la misma mano. Sacó a varios sospechosos y en efecto cuando les daba su lámina dibujada para que intentaran copiarla en la pizarra con los plumones, pillaba sorprendidos a los alumnos. Un día hizo salir a Sebastián. Le dio la hoja que tenía que copiar y Sebastián la dejó sobre la mesa. Agarró los plumones con la mano izquierda y los usaba alternándolos con la derecha. No pintó su dibujo, sino al propio profesor sentado en su asiento de clase absorto de ver cómo pintaba Sebastián con unos simples plumones.
    
    Sebastián dio por concluido su dibujo y el profesor se vio obligado a hacer una foto al dibujo de Sebastián.
    
    — Por qué no hiciste el mismo, —preguntó el profesor.
    
    — Porque el arte y la unicidad se han casado desde la eternidad. Tampoco Dios, el gran Artista, ha hecho dos caras iguales, muchas parecidas, pero todas diferentes.
    
    — ¿Crees en ...
    ... Dios?
    
    — A mi manera, sí. Si no existiera un Principio ¿cómo podría haber una consecución? Principio-Consecuencia-Final están relacionados, y el verdadero principio ha de ser eterno y el final absoluto ha de ser eterno, es como decir que el fin es no tener fin.
    
    Tenía Sebastián quince años cuando ocurrió este acontecimiento. El profesor dejó pasar todo el asunto, no sancionó a nadie porque quedó admirado con el cerebro de Sebastián. Sus compañeros quedaron encandilados y sus mejores amigos decían a los otros compañeros: «¿qué os parece Sebas?, el único que ha sabido enfrentarse al profe con estilo; eso para que sigáis insultándole y jodiéndole la marrana». Acabó en seco el incipiente bullying. Sebastián hizo sus estudios del colegio con normalidad y siguió con sus dibujos.
    
    Siguió con su diario que ilustraba con dibujos muy pequeños, pues el profesor de arte le había regalado un portafolios llenos de papeles para hacer dibujos a lápiz o al carbón, dada su contextura. Los dibujos pequeños eran copiados o reproducidos en las láminas con mucho más estilo y arte. El pecado de Sebastián consistía en no tener pecado. Su conciencia fue siempre salvaje, natural, no tenía conciencia de hacer el mal ni de haberlo hecho nunca; y si lo hubiera hecho probablemente no hubiera podido seguir viviendo. Por Miguel se preguntaba con cierta frecuencia: «¿Qué mal habrá hecho en mí que yo no conozca para dejarme solo en este mundo?», porque Sebastián no creía en las casualidades, sino en el ...
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