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Viuda reciente, madre caliente (2)
Fecha: 03/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Azalais, Fuente: CuentoRelatos
... iluminada con velones colocados de forma que la cama quedaba toda iluminada, el resto permanecía en penumbra, el aire olía a sexo y lujuria, a vicio incestuoso, pero también a incienso, creo que era selva madre, olía muy bien. Su voz me sacó de mi ensimismamiento ─Ponte a cuatro patas en el centro de la cama mamá. Su voz sonó segura, firme, yo le obedecí con sumo placer. Nada más tenerme cómo era su deseo, me ató de las muñecas y los tobillos, a las cuatro esquinas de la cama. Teniéndome así, me acarició con una fusta de doma que no había visto antes nunca, deteniéndose sobre todo en mis pezones, pasándomela por la canaleta del ano al coño, dándome con ella en el coño, haciéndome aullar de dolor y placer, al sentir cómo la lengüeta golpeaba mis labios, hinchados y abiertos, que comenzaban a soltar gotas de jugos. Después de acariciarme toda la espalda, erizándome toda la piel, se ausentó un instante ordenándome antes─ ¡¡ no te muevas perra!! ─. Al momento lo vi con un grueso cinturón de cuero en su mano derecha, antes de poder reaccionar, sentí cómo el cinturón se estrellaba en mi culo, haciéndome gritar de la quemazón que sentí, al contacto del cuero con mi piel─ aaahhh... Después de ese primer golpe hubo muchos más, consiguiendo el chulo de mi hijo, arrancarme mis primeras lagrimas cómo su madre-sumisa, sin que eso le frenara, hasta que me dejó ambas nalgas, marcadas igual que el diafragma de una partitura. Me dejó descansar unos minutos, tras lo cual se ...
... colocó detrás de mí, realizándome un masaje por toda la espalda y mis nalgas, ungiéndome algo parecido a una crema que olía bien, y que al contacto con mi piel, hizo que se calentara una barbaridad, poniéndome esa sensación muy excitada y cachonda. Recorrió con sus manos cada pliegue de mi piel, sin prisa alguna, deteniéndose sobre todo en mi poblado coño, ungiéndome esa pócima por toda la pelambrera y mis hinchados labios, que se abrieron dejando que los dedos me hurgaran todo el coño, dejándolo totalmente lubricado y brillante de aquel ungüento, chorreando jugos por cómo mi hijo supo acariciarme, con tanta pasión. Después de dejarme toda cubierta de aquella poción, se sentó encima de la cama de rodillas enfrente mío, me cogió con cariño de la barbilla, mientras me miraba sonriente a la vez que sus ojos desprendían una lujuria que hizo se me erizara toda la piel, sintiendo cómo me ardía toda la piel, y el coño dejaba resbalar gotas de jugos por los muslos. Me dio un bofetón intenso, haciendo que mi negra melena se me despeinara, cubriéndome el rostro, antes de darme tiempo a protestarle, me besó, dándome el mejor beso que nadie me ha dado jamás en mi vida. ─ Mamá quiero que desde hoy, además de ser mi madre seas mi pareja, mi mamá-sumisa, creo que yo puedo cuidar de ti, mejor de cómo te cuido papá, que te tubo abandonada casi siempre, te amo cómo un hombre ama a su mujer, ¿Estás de acuerdo o mis sentimientos te escandalizan quizás? Yo me sentí emocionada de ...