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Viernes, 19 de julio de 2019
Fecha: 15/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... saberlas… — Pero hay gente que no entiende esto. — Será por algo que no entiendan: cerrazón, no saben ver más allá de su ignorancia; culpabilidad, son sexualmente un desastre; parquedad o poquedad de ánimo, se desahogan con una mujer en menos de cinco minutos; malintencionados; todo lo que hacen los demás es malo, ellos son perfectos…, la lista es larga. Y le fui dando razones, la envidia, la inadecuada educación, la entidad moral cerrada, el desánimo ante la vida, etc. Le encontraba gusto escuchando y le dije: — Vamos al mar, que no hemos venido a filosofar. Nadamos hasta la boya amarilla, el mar estaba estupendo. Me dijo: — Janpaul, me gustas. — Ya, tú también me gustas, pero yo tengo pareja. — ¿Un hombre? — Sí. — Me hubiera gustado probar una polla como la tuya en mi culo, pero… — Nada tiene que ver con nada; mi hombre, que se llama Miguel, sabe que hoy estoy contigo, y sabe que si tú lo deseas vamos a follar; mañana viene Miguel y te lo presento, comes con nosotros en mi casa. — Acepto complacido. — Hoy vamos a ser nuestros, después de comer iremos a pasear, luego al cine, cenamos y a la discoteca y luego te quedas en mi casa para conocer a Miguel que llega en mañana. Igual le gustas. — ¡Joder, qué planazo me arregla mi jefe! Disfrutamos la mañana en la playa y a las dos aproximadamente, cubiertos con los pareos, salíamos de allí en dirección al aparcamiento. No sé qué pudo haber pasado, pero el coche estaba muy sucio, ...
... quizá la brisa o el viento que empezaba a soplar, pero estaba con arenilla apegada encima del coche y los cristales llenos de una especie de manchas de agua pastosa y como seca sobre ellos. Nunca había visto mi coche así, y eso que continuamente estoy yendo a la playa, a esa misma playa. Estaba verdaderamente impresentable. Justin miraba sorprendido y dijo: — Parece que está lleno de una gelatina con arena. — Vamos ir a comer y de ahí llevamos el coche a lavar para que mañana esté presentable. — He visto —decía Justin— un lugar cuando veníamos había lavadero, gasolinera, supermercado, lavadero… — Ah, claro, —recordé—. Abre el maletero y ahí veras shorts, te pones el que mejor te vaya. Abrí el coche, le di a la palanca. Justin levantó la portezuela y sacó dos shots, me vino a dar uno en rojo él se puso otro en verde intenso. Se le miraba bien. Como había visto que yo no me ponía nada más, tampoco él rebuscó su calzoncillo. Fuimos directamente allí. Aparcamos y nos dispusimos a comer mientras se iba despejando la cola de coches para entrar en la plataforma de lavado. Como no teníamos prisa, miré la hora de cierre y disponíamos de toda la tarde. Fuimos a la tienda y compré dos camisetas sin tirantes que Justin eligió a su gusto y nos fuimos al restaurante. Pagamos la limpieza del coche. Nos metimos en el coche con las ventanas cerradas hasta llegar a la plataforma. Cerré el motor y en cuanto llegamos a los primeros cepillos, Justin abrió mi short y me lo bajó. Le ...