1. Viernes, 19 de julio de 2019


    Fecha: 15/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... ayudé levantando mi culo y se agachó hasta alcanzar mi polla con su boca. ¡Qué mamada! Con fuerza, con rabia, con ganas... Primero pensé que me ha iba a comer de verdad al primer descuido mío, luego me dediqué a sentir todo el frenético placer que me producía, tanto así que extraordinariamente me corrí y se tragó toda mi leche. Llegábamos al final y rápidamente me dio un delicioso beso pasándome algo de mi esperma. Sorprendido le dije:
    
    — Te debo una.
    
    — ¿Te ha gustado?
    
    —Te estoy diciendo que te debo una.
    
    — Déjala para la noche.
    
    La película no era tan gran cosa. Tampoco lo sé cierto, porque nos pasamos toda la película con la bragueta abierta y acariciándonos nuestras pollas. El la misma fila, algunos asientos más allá había otra pareja de chicos y por lo que veía unas cuatro filas más adelante había un chico y una chica que al parecer se estaban magreando. No había mucha gente y podían escucharse algunos críticos de la muchacha. De hecho, al acabar la película, todos los que estábamos en el cine nos acomodamos los pantalones al levantarnos.
    
    La comida ya la teníamos en los pies, así que nos fuimos a cenar al frente de kinépolis, nos dirigimos a Tommy Roma’s donde, además de chicos guapos para alegrar la vista, están las mejores costillas del mundo capaces de estimular la pasión.
    
    En el coche, mientras regresábamos, Justin no paraba de darme besos rápidos de ponerme la mano en el paquete. Yo le toqué también, pero quería conducir seguro y eran breves y suaves ...
    ... toques. Ambos viajamos todo el trayecto con la polla bien crecida y con ganas. Mi jean dejaba pasar ya la humedad hacia la parte exterior. Llegamos a casa y de inmediato nos quitamos la ropa uno al otro hasta quedarnos desnudos. Nos habíamos visto así en la playa por la mañana, pero solos en casa los dos, se nos encendió total la pasión y fuimos revolcándonos por las paredes hasta la sala para caer encima de uno de los sofás.
    
    Apenas ambos dimos dos revolcadas sobre el sofá y empezamos a chuparnos la polla el uno al otro. Yo me sentía muy bien y pienso que Justin también. Justin me había abierto sus piernas y se puse a chuparme mi escroto, jugando con las dos pelotas y llegando hasta a lamer mi culo. Lo vio tan limpio, como es mi costumbre, que metió su lengua empujando hacia dentro. Hizo que yo gimiera con un increíble placer. Jamás había experimentado un sexo tan placentero antes. Siempre disfruto del sexo con mi hombre, pero es muy formal y debido, por lo que uno se acostumbra a una especie de ritos sexuales, que esperas lo que va a venir, sin sorpresas. Yo tenía que devolverle el favor de cuando lavamos el coche, una buena mamada y superarle. Tampoco Justin había experimentado unas mamadas como las mías, que produce un asombroso placer por como juego con el frenillo y el anillo.
    
    Los dos mamábamos con más placer y deleite que nunca. Tanto así que ni me di cuenta de que mi hombre Miguel nos estaba observando desde la puerta corrediza de cristal. Miguel estaba perplejo ...
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