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La historia de Ángel, solo era un muchacho (54/59)
Fecha: 15/10/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... nuestras vidas” Tu casa te espera y deberías estar allí cuando vuelva, por tu bien” Ahora Alberto se centraba en su trabajo, en de la notaría y en su nuevo cargo como asesor de David. La tarde de mi partida, a mi casa, como decía Ana María, preparé para cenar una suculenta ensalada y queso de burgos con membrillo de manzana, no quería salir fuera y tenía que comunicarle mi decisión. Habíamos pasado unos bonitos días de intimidad, dedicando la mayor parte del tiempo a nosotros, pude apreciar el valor de mi amigo-amante y azuzado por el mensaje de Ana María pensaba que era el momento adecuado, además de que no me quedaba más. Me había hecho el amor incontables veces, cada día mejor que el anterior, me iba conociendo y aprendiendo a sacar de mi todo el potencial de mi entrega, y sometimiento al macho en el momento del acto sexual, no en los demás donde valoraba mi libertad. Momentáneamente me había olvidado de Pablo, de Álvaro y de todo lo demás, para dedicarle cada pensamiento al chico que ahora se ocupaba de mi y mis necesidades. Pero siendo leales y sinceros prefería tenerlo como amigo muy, pero muy querido y recobrar la libertad aunque no pensaba que lo mío con Pablo se llegara a solucionar algún día. Venía cansado, muy cansado de una interminable jornada donde ni había tenido tiempo de comer, pero bueno, así son ciertos hombres, solo piensan en el trabajo, en que son imprescindibles y que nada funciona sin ellos. Después de una ducha donde le acompañé ...
... para limpiarle y sentir sus músculos bajo mis manos, necesariamente sentía mi necesidad de servir a alguien, era innato en mi. Luego le observé mientras comía la ensalada, le gusto y repitió de mi plato, yo no podía comer, el estómago se me retorcía ante su reacción cuando le dijera que mañana volvería a la casa de Ana María. -Una ensalada magnífica, has hecho bien en preparar la cena y así no tener que salir. -en su tono sentí que él sabía que no tenía buenas noticias para darle. -¿Qué tal tu día? -le preguntaba mientras acariciaba el dorso velludo de su mano. -Bien, con trabajo extraordinario para presentarle a David cuando vuelva, porque, ¿sabes que vuelven mañana? -afirmé con la cabeza antes de hablar. -Me ha enviado un mensaje Ana María para decírmelo y…, -dudé un instante. -Quiere que vuelva a su casa. -dejó de comer y para tragar bebió casi medía copa de vino en un solo sorbo. -¿Y ya has decidido marcharte? -Su rostro reflejaba una inmensa tristeza pero sonrió enseguida. -Bueno depende de lo que tu digas. -me miró sorprendido. -Pienso que si deseo volver a verte es mejor que hagas lo que Ana te pide, de otro modo, y con el tiempo, terminaras por odiarme y yo me despreciaré por haberte retenido. Ya estaba dicho todo y no se necesitaba ser más explícito. Marcharé mañana y no es preciso que dejes de trabajar, no son tantas cosas las que tengo que llevarme de vuelta. -No, de verdad que fuiste avaro para traerte tus cosas. -No te enfades ...