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La historia de Ángel, solo era un muchacho (36)
Fecha: 17/10/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... un cierto afecto y que no resultara ser solo sexo. -Me muero por hacerlo nene precioso. Tenemos que ser precavidos y evitar que alguien nos vea, no me gustaría perder mi trabajo. -dicho esto volvió a abrazarme y bajó la cabeza para que nuestras bocas se encontraran. No sabía el motivo del por que esas palabras había salido de mi, posiblemente por mi convencimiento de que debía dejar que todo sucediera según se presentara, como había decidido en mi siesta de hacía solamente unas horas. La clase terminó y adiviné la presentía de Marcos antes de verle, estaba de la misma forma, apoyado en la jamba de la puerta, con la misma indolente postura, pero su cara era distinta, permanecía serio sin hacerme muecas, señales como hacía otras veces. Cuando se vació el cuarto y el último hombre hubo salido comencé a recoger mis papeles esparcidos en la mesa, esperando que Marcos se adelantara para tomarme en sus brazos, pero solamente apagó las luces y siguió esperando a que yo saliera. Me tenía ligeramente inquieto, intranquilo por su cambio de actitud. Iba a pasar a su lado mostrándome ofendido y sin hablarle cuando me cogió del brazo. -Espera. No pasa nada solo es que Eliseo quiere encargarse de llevarte y desea que vayas a su casa, allí está aguardándote. -me solté del agarre y le enfrenté. -¿No pasa nada?… No es lo que me parece…, te veo raro, pero si lo que deseas es romper lo que aún no hemos tenido, no lo voy a discutir. Yo no voy buscando hombres, ellos me buscan a ...
... mi. -me sujetó de los brazos y me elevó del suelo acercándome a su cara. -No favor, no hagas juicios antes de saber. Te sigo deseando igual o más que ayer, pero me temo que no va a ser todo como yo deseaba. Eliseo te lo explicará mucho mejor. -sin más puso sus labios sobre los mío en un estado de agitación como si tuviera fiebre. De repente me soltó dejándome sobre el suelo y salió a grandes zancadas. Un fuerte viento levantaba la nieve del suelo, jugando con ella en el aire y acumulándola en remolinos sobre los lugares más resguardados, me subí las solapas del abrigo y decidido me encaminé fuera de los edificaciones principales de la hacienda hacia la casa de Pablo. No llamé a la cerrada puerta y la abrí sin impedimento, penetré en la vivienda cerrando detrás de mi dejando de escuchar el ululante ruido del viento. -¿Eliseo? -me pareció un grito que rebotó en la silenciosa casa. -Pasa al fondo, estoy en la sala. -hacía mucho calor en aquella casa, debía tener la calefacción a todo lo que daba y me desabotoné el abrigo mientras avanzaba por el pasillo dejando atrás la puerta de la habitación de Pablo. En efecto, en la sala que ya conocía estaba Eliseo, con la camisa abierta mostrando el pecho, sentado en el sofá izquierdo perpendicular a la chimenea que no estaba encendida, tenía un vaso en la mano con algún licor que estaba bebiendo. Tomé asiento en el otro sofá enfrente de donde él estaba, nos separaba la alargada mesa de madera. Nos miramos un instante ...