1. A la próxima ¡me la metes! (4)


    Fecha: 18/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... y respondía a mi mirada con el mismo encantamiento que el que yo sentía por él. Apoyó su cabeza en mi hombro, pude oler su cuerpo, y el entrelazado de sus cabellos ordenados de manera tan armoniosa me tenía hipnotizado. Levanté mi brazo y lo tomé del mentón, levantándole la cara hacia mí para perderme en sus ojos verdes, hermosamente alargados. Su boca fue mi centro de atracción, me fui acercando lentamente hasta que nuestros labios se quedaron tocando como si fuera el primer beso, estiró su mano, aferrándome de la nuca me atrajo hacia él y presionó sus labios contra los míos con mucha fuerza e intensidad, abrí mi boca y él la suya, nuestras lenguas se extendieron como buscando agua con miel, nos empezamos a besar, un beso sensual, apasionante, sobrecogedor. Lo abracé apretándolo contra mí, deseaba sentir el máximo de su cuerpo contra el mío y él también lo deseaba, nos apegamos y lo empujé con mis caderas, mi pene ya estaba erecto, igual el suyo, dos palos rígidos que luchaba un apasionante combate a través de las toallas que cubrían nuestros cuerpos. Me arrebató la mía dejándome completamente desnudo, igual hice yo y nos volvimos a atacar deseosamente. Nuestras lenguas luchaban su propio combate y nuestras manos exploraban todos los territorios que nos dejábamos conquistar. Diego fue directo a mi trasero, metió el canto de su mano entre los cachetes y yo conquisté sin represalia alguna al guerrero que tenía entre sus piernas. Con mi mano libre, fui hasta su culo e imité lo ...
    ... que él me hacía, se desembarazó de su brazo que tenía sujeta mi cabeza y se fue directamente a mi pene, la masturbación lenta y mutua así como la sensación de nuestros traseros era estremecedora. Metí una de mis piernas entre las de él y levanté una de ellas con la mía, esto hizo más espacio para que las intrusas manos que merodeaban nuestros culos avanzaran a terrenos más secretos, pero igualmente dispuestos a ser conquistados.
    
    — Diego, ehh... humm… ¿te puedo tocar tu hoyo?
    
    Me sonrió con una amplia sonrisa:
    
    — Marcelo, ¿te puedo tocar tu hoyo?
    
    Le sonreí a mi vez, al tiempo que lo volvía a besar.
    
    Diego exploró todo mi culo, y me tocó allí en medio, pude sentir que uno de sus dedos me acariciaba el ano con una suavidad infinita, la misma que yo estaba aplicando a su juvenil agujero. El calor que emanaba de allí era sobrecogedor, pude sentir el gemido de Diego al mismo tiempo que el mío.
    
    — Mmmmm!...
    
    Su pene entre mis manos me tenía enloquecido. Todas aquellas fantasiosas imágenes de mi obsesiva mente volvieron como una arrolladora necesidad.
    
    — ¡Chupar una buena polla!
    
    Dejé el beso que nos tenía tan unidos, y fui hasta su cuello, lo besé. Su pecho, lamí sus tetillas. Diego pareció entender, se puso de espaldas, abrió sus piernas al máximo y solo se hizo víctima de mis movimientos. En sus tetillas me detuve un buen rato, hasta dejárselas rígidas, seguí hasta su ombligo y hundí mi lengua allí, Diego sólo respondía con quedos gemidos.
    
    — ¡Aah, aah, aah, ...
«1234...9»