-
Odio
Fecha: 20/10/2021, Categorías: Incesto Autor: AlexaCuenta, Fuente: CuentoRelatos
... verdad no, me sentí un poco aburrida... -Por qué? Si había varios chicos de tu edad. -Pero no los conocía. -Y con alguno paso algo más? -Algo más? No, ni uno me interesaba. -le miré y me aventuré a decir- hay alguien, pero parece que no le importo. Me miraste fijamente y te acercaste a mí, mi valentía se evaporó, sentí como me sonrojaba y me presión se aceleraba. -Imposible –dijiste. Me diste un beso, uno que nunca podré olvidar, me volviste a besar y besar tiernamente, cerré los ojos, me abrazaste acercándome a ti, cogiste mi trasero pegándolo a ti ahora me besabas el cuello, me lo mordías levemente, me gustaba, no quería que pararás. “Tócame”, dijiste. Lo hice, tiernamente y con algo de torpeza, pasé mi mano por tu espalda, te abracé. -Quiero hacerte el amor Alexa. Me echaste sobre las flores del balcón, pobrecitas pensé. Ya echada me abriste las piernas, pensé (soy virgen pero no te lo dije), pasabas tu lengua sobre mi sexo (¿dios, qué es esto?), llegaste a un punto al parecer mi clítoris, donde sentí desfallecer, me sentía en el cielo, en las nubes me encantabas quería más y más, en cuanto un líquido salió de mi sexo, tenía dieciocho, pero nunca había tenía relaciones, había tenido enamorados, pero lo católico pesaba mucho más. Y qué curioso tío, tú que me dabas charlas sobre la castidad, ¿qué me estabas haciendo ahora? Seguiste dándome oral y los líquidos no dejaban de salir, estaba mojada y las lindas flores, ahora marchitas también. ...
... Cuando vi tu verga, me atemoricé un poco. Te percataste y me acariciaste el rostro: “tranquila, te voy a dar con mucho amor”. Pusiste tu puntita sobre mi sexo, sobándolo en círculos y dándole presión. Agarraste mis senos, mis tetillas erectas, jugando con ellas. Como me encantaba todo eso, sentía que podía llorar de la felicidad. Hasta que comenzaste a meterlo… lentamente, me dolía demasiado, luego empezaste a bombearme con más ritmo, una mezcla de dolor y ahora placer me invadía, DIOS una sensación de éxtasis me invadió, había tenido un orgasmo, gemía y gemía como una perrita encantada. No tenía donde agarrarme, me sostenía de las flores que se rompían sin más, la tierra sobre nuestro cuerpo, quería gritar, gemir. Pero me tapabas la boca con tus besos y tus manos. Estaba a punto de llegar a otra sensación rica, que en ese tiempo no sabía que era el famoso orgasmo, cuando sentimos unos pasitos atrás de la puerta. Nos reincorporamos lo más rápido posible, cuando entro la persona incógnita, era mi hermanita, de seguro había tenido una pesadilla y me estaba buscando. Nos ocultamos detrás de una cabina, esperando que se fuera. Ella miró alrededor por un momento y fue al balcón, observando el paisaje que nos rodeaba. Cuando sentí tus besos en mi desnuda espalda, querías terminar, pusiste tu mano nuevamente en mi sexo dándome placer. Te fuiste hermanita, y el malvado tío me cargó y tiernamente nos dirigimos a la hamaca recién visualizada, se tiró en tal, y ...