1. Una nueva experiencia en el Ejército


    Fecha: 22/10/2021, Categorías: Gays Autor: AndresAlterEGO, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba en el ejército con toda la calentura de la edad.
    
    Estaba en mi último año de colegio, uno de los mejores años de mi vida, tenía muchos amigos, salía, rumbeaba, tenía novia y me iba bien en el colegio. Aún vivía con mis padres y estábamos en una aceptable situación económica. A esa edad, e incluso desde antes, ya sabía que me atraían los hombres; realmente lo supe desde que tuve contactos sexuales con un primo, que ya he narrado antes.
    
    Por esa época nos citaron al examen médico para prestar el servicio militar obligatorio, lógicamente todos teníamos algo de miedo y de preocupación, la situación del país era (y aún es) complicada, además éramos de un buen colegio y no estábamos acostumbrados a pasar trabajos ni dificultades.
    
    Yo a esa edad estaba bastante bien, practicaba mucho deporte, jugaba fútbol y baloncesto lo que me mantenía con muy buen estado físico. No soy muy alto, a esa edad medía más o menos 1.74 m, pesaba como 70 kilos, tenía muy buenas piernas, un abdomen plano y duro, aunque no muy rallado, algo de pecho y espalda. Era bien presentado y tenía muy buen pegue con las mujeres.
    
    Llegó el día del examen médico, todos nos desplazamos a un coliseo deportivo de la ciudad, habíamos como 500 jóvenes, pero en un salón nos ubicaron a los de mi colegio. Todos nos desnudamos casi totalmente, quedando solo en boxers y en la medida que pasaba el médico debíamos bajarlos hasta las rodillas. Vi a los que tenía más al frente y la verdad hubiera querido ver más, ...
    ... especialmente a varios de mis compañeros, pero el susto que tenía en ese momento no me lo permitió y seguí con el proceso, cuándo me tocó el turno afortunadamente mi pene no había reaccionado pues hubiese quedado muy mal.
    
    Pasó el examen, luego el segundo examen y luego el sorteo, salí apto para prestar el servicio y en el sorteo quedé seleccionado para ir a prestarlo.
    
    En enero estaba ya partiendo para el ejército, al principio fue muy duro, la época de instrucción no nos permitía descansar ni un minuto, el entrenamiento era fuerte y permanente, pero luego pase a integrar la Policía Militar. En ella el ambiente era mucho mejor, no nos levantaban con diana (tiempo medido para el baño, para tender camas, para vestirnos, etc.), teníamos más tiempo para ducharnos (incluso había agua caliente), para afeitarnos, los baños eran mucho más grandes, había 15 regaderas, todas en fila, sin nada de separación y bastante cercanas. En la parte de atrás (a espaldas de quienes se duchaban) estaban los espejos para afeitarse y lavarse la cara. La verdad hasta el momento no había tenido tiempo ni ganas de mirar a mis compañeros, a pesar que todos los días nos bañábamos totalmente desnudos, con la exigencia de la instrucción no había tiempo de nada.
    
    En la PM si comencé a mirar poco a poco a mis compañeros, aunque con mucho cuidado pues me daba miedo que se me parara (pusiera erecto) el pene frente a todos y me tildaran de gay. Pasó el tiempo y nos fuimos relajando un poco, pude notar que a ...
«1234...»