1. El Harén de mamá


    Fecha: 23/10/2021, Categorías: Incesto Autor: corvus, Fuente: RelatosEróticos

    EL HARÉN DE MAMÁ
    
    La pequeña zorra
    
    Esa tarde llegaría temprano; en el despacho el trabajo iba tan bien que de ahora llegaría más temprano a casa, por el camino analizaba mi vida hasta ahora era exitosa en mi carrera, no me queja decidí continuar con mi despacho jurídico me gustaba, no necesitaba con los acuerdos matrimoniales la fortuna heredada de Juan mi esposo era suficiente para dos o tres generaciones.
    
    Pero Juan quería que fuera como el: luchadora, lo ame mucho, al principio fue como un deber, pero después él se convirtió en el apoyo más importante; nuestro matrimonio fue un capricho de nuestras familias, pero debo decir que también para mí a la larga me favoreció, está bien mi vida de domina solitaria tuvo que parar, pero con Juan el ámbito sexual siempre fue espacial a él le excitaba que dominara a otras mujeres ¡AH! Tiempos que no volverán o eso suponía yo al llegar a casa.
    
    Como era temprano no llame para avisar suponía que las niñas estaban en casa, Claudia en el comedor estudiando mates o en su dormitorio investigando cualquier cosa para la escuela, Amanda en casa o con sus amigas, la verdad Amanda es un poco rebelde por nada que yo misma no fuese en mi pasado de adolescente.
    
    Estaba pensando en ese pasado lejano y abriendo la puerta de la casa con suavidad, fue al entrar que mi pasado se me esfumo como al explorar una pompa de jabón al escuchar gemidos de la segunda planta. Subí las escaleras con rapidez, pero al ir por la mitad pare de golpe ...
    ... la carrera, escuche con más atención; si eran gemidos pero rítmicos al compás de una respiración agitada. Pero esa respiración era agitada por el placer. Con mucho cuidado alcance el final de la escalera las puertas de las habitaciones de las niñas estaban cerradas. Pero de la mi estaba abierta acercándome; pude ser testigo de algo que me confundió mucho.
    
    No podía créelo; Claudia, mi pequeña niña inocente. Pero allí estaba; en mi cama, la luz de la tarde anaranjada casi sanguinolenta iluminaba su cuerpecito: tenía los ojos cerrados, su negro y hermoso cabello alborotado, sus pechos medianos se mecían con su cuerpo, su mano izquierda en su entrepierna y unas bragas que con seguridad son mías estaban cara. Esta visión lasciva humedeció mi sexo.
    
    Mi niña se masturbaba oliendo mis bragas, sus gemidos retumbaban en mis oídos taladraban mi cabeza. Mi entrepierna llameaba, fui consciente que mi mano fue a mi sexo y también comencé una la lenta paja sobre mis pantalones ajustados. Claudia decía cosas sucias que me excitaban, cosas que no me podía creer que mi niña dijera.
    
    Su voz armónica estaba agitada por su respiración afanosa; pero, sus frases me inundaban de pensamientos lascivos, viciosos:
    
    — ¡Oh mami sí! Folláme, ¡si oh! Soy tu puta mami, folláme como a la puta que soy. —
    
    No me lo creía, aunque lo estaba oyendo; mi hija fantaseaba conmigo. Estaba confundida, pero no podía dejar de tocarme mi orgasmo hervía en mi sexo, estimulado por las palabras sucias de mi ...
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