1. El Harén de mamá


    Fecha: 23/10/2021, Categorías: Incesto Autor: corvus, Fuente: RelatosEróticos

    ... hija:
    
    —Tómame mi coño, mami hazme mujer. ¿Señora, mami puedo correrme? —
    
    Mi orgasmo exploto en mi interior de manera demoledora cuando mi hija también se corrió:
    
    — Mami me corro, me corro por ti. Soy tu putilla comecoños. — decía mi hija entrecortadamente. Mis piernas temblaban, mis bragas y pantalones estaban perdidos; aunque teniendo las fuerzas suficientes retrocedí por el pasillo y bajando las escaleras llegue a la cocina, fui al fregadero lave mis manos y tome un vaso de agua aun el orgasmo me vibraba en mis piernas. Sentada en una silla me devane los sesos. Decidiendo que con segura que solo serían las hormonas a su edad, si sería eso ella misma a esa edad se masturbaba constantemente.
    
    Sali de la casa por la puerta de la cocina di el rodeo y volví a entrar por el frente, asegurando darle un tiempo a que, (<<la pequeña zorra>> ¡oh dios! Lo que estoy pensando) pudiera recomponerse a la vez que yo misma me calmara. Abriendo la puerta; llame:
    
    — Claudia, Amanda — dije — ¿Están en casa?, mamá llego. — Dejando el bolso en uno de los muebles, subí las escaleras.
    
    — Claudia — volví a llamar, llegando a la planta superior. Primero estaba la habitación de Amanda, seguidamente la de Claudia estas del lado derecho, del lado izquierdo la habitación principal además de otra más pequeña.
    
    — Mamá — Decía Claudia saliendo de su habitación – Llegas temprano. – Dice esto su rostro estaba rojo tal vez a causa de que “casi” la sorprendo en mi habitación. Aunque también ...
    ... y ahora me estoy dando cuenta la mirada de Claudia me estaba viendo las tetas; los pezones se marcaban atreves del sujetador y la blusa vaporosa, haciéndome sonrojar también.
    
    — Si cariño. — Dije, deseando no haberla pillado a escondidas, también sintiendo como mi coño volvía a hormiguear en mi braga. – Estoy cansada, tomare un baño, cielo. – Continúe mi camino. Dios solo al verla ahora en su ropita de casa me ponía muy cachonda. — ¿Tú hermana? — pregunte abriendo la puerta de la habitación.
    
    — No ha llegado, ya la conoces…. — Decía Claudia lo último se perdió en la puerta, en la habitación me despoje de la blusa que lleva dejándola en el cesto; mis tetas estaban duras mis pezones como rocas desde que pille a mi hija masturbarse, saber qué hace un instante Claudia me estuviera mirando me estaba matando, el roce más mínimo de mis pezones al quitarme el sujetador enviaba placer a todo mi cuerpo.
    
    No lo entendía o más bien sí. Ahora ya entendía porque en ocasiones mis ropas de cama las encontraba húmedas; y, sintiéndome una zorra olí mi cama, ¡sí!
    
    Olía a coño, a sexo; allí estaba yo una mujer de 42 años oliendo las sabanas de su cama que olían a coño de su hija. Me explicaba ahora ya que la niña ya no era una cría sino una mujercita.
    
    Después de saber que la niña se masturbaba en mi cama, intuí que también ha husmeado dentro de mi habitación, primero que revise terminándome de desnudar fue el computador, me mortificaba al tiempo que me excitaba el saber que mi hija ...