1. De padrastro a padre de mis mellizos


    Fecha: 25/10/2021, Categorías: Incesto Autor: MiguelFederico, Fuente: CuentoRelatos

    ... sucesión por los bienes y el dinero de estos años que estuvimos casados, que también es tuyo.”
    
    “No, no quiero. Nada, no quiero nada.” Dije.
    
    “No pasa por no querer Sil, debe ser así.” Dijo serio.
    
    “¿Qué, no querés que viva más con vos?” Pregunté seria.
    
    “No, para nada.” Dijo casi gritando. “Esta es tu casa.”
    
    “No quiero hablar más de esto ahora.” Dije y seguí juntando las cosas de mi mamá, aunque algunas me las quedé.
    
    Al día siguiente fuimos a la escribanía. Sergio de una carpeta sacó unas hojas, y se las dio al escribano, que las juntó a otros papeles.
    
    “Señorita, aquí tiene todos los papeles. Y también un detalle de los movimientos contables que realizó Sergio en el tiempo que estuvo a cargo del fideicomiso. Por favor, lea detalladamente y cualquier cosa me pregunta.” Dijo el escribano.
    
    Cuando leía la cantidad de propiedades, acciones, títulos públicos y dinero depositado en los bancos no lo podía creer. Eran millones de dólares.
    
    “Escuchen, esto no puede ser, es una locura.” Dije.
    
    “Señorita, Ud. tiene el derecho de firmar en disconformidad, e iniciar las acciones legales si considera que hay malversación de bienes, o dinero.” Dijo el escribano.
    
    “No, no es por eso. Esto es una fortuna. Esto vale millones de dólares. ¿Cómo puede ser?”
    
    “Sil, tu madre siempre quiso preservar eso para vos. Y lo hizo muy bien.”
    
    Me abrace a Sergio y me largué a llorar con todo. Aunque nunca me hizo faltar nada, sabía que mi madre no habría tenido que trabajar ...
    ... si hubiera usado esa plata. Cuando me calmé, firmé los papeles y fuimos de nuevo a casa.
    
    Poco a poco, el dolor y la angustia por su muerte fueron cediendo. Sergio me ayudaba y enseñaba a manejar lo que había recibido.
    
    El tiempo pasaba y seguíamos viviendo juntos, es decir, los dos en la misma casa. Salíamos a cenar juntos muchas veces, siempre porque yo insistía. Sergio no salía de noche solo, casi no se veía con los amigos, ni se compraba ropa o cosas para él.
    
    “Sergio, ya pasaron dos años de la muerte de mamá. No puede ser que no salgas, no te juntes con amigos, ni siquiera te compras ropa. Te pido por favor, deja que termine de partir. Ella seguro que querría verte bien, feliz, hasta con otra mujer. Y si es por mí, dejate de joder. Le diste todo a mi mamá, pero sobre todas las cosas, la amaste y la hiciste feliz. Y yo quiero verte bien, te vas a terminar enfermando de pena.” Le dije mientras almorzábamos en casa un domingo.
    
    “Es que…” Dijo.
    
    “Nada, entende que te quiero ver sonreír. Quiero verte contento, haciendo cosas que te hagan bien.” Dije.
    
    “Bueno, pero y vos? Vos tampoco salís, y no me contaste nunca si estás de novia, tenes un amigovios, nada. Vos también tenes que vivir.” Dijo.
    
    “Puede ser.” Dije.
    
    A partir de ese día, Sergio salía con amigos, se volvió a comprar esos trajes espectaculares que me volvían loca de chica, perfumes. Yo salía con algunas amigas y de vez en cuando a bailar. La vida en casa era divertida, bromas, noches de Netflix o ...
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