1. Carmen, la vecina


    Fecha: 28/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vaganauta, Fuente: CuentoRelatos

    ... mojaban mi pito.
    
    Yo estaba sacado. No podía creer tan fortuna de mi lado.
    
    Ella loca peló sus tetas y mostrándomelas, me permitió tocárselas.
    
    Yo se las magreaba, apretaba esos pezones duros.
    
    Hasta que llegó el momento de la rica turca.
    
    Ahí fue mi pija en medio de esa inmensidad mamaria.
    
    Agitó mi carne hasta hacerla explotar y llenarse de leche la cara, las tetas y salpicado hasta el pelo.
    
    Feliz ella por la situación, me revela lo caliente que se encuentra y dice que quiere que me la coja sin perder más tiempo.
    
    Su culo ya estaba dilatado de la calentura que tenía.
    
    Entonces refregó la punta del pene en su mojada vagina, y con una maestría única subida a mi falda, se introdujo con la mano mi verga en el orificio de su ano.
    
    Me la estaba cogiendo analmente.
    
    Y como le gustaba.
    
    Ella era la que dirigía los movimientos. Parecía solo importarle su goce.
    
    Y en verdad era así.
    
    Después de tanto sufrimiento, que lo hombres la usen era hora de utilizar una pija a gusto propio.
    
    Enloquecida, sacó el choto de ahí y lo acomodó entre sus piernas, dentro de su vagina.
    
    Al rato era yo quien buscaba su culo.
    
    Le pedí que se siente de espaldas a mí.
    
    Y justamente, introduje lentamente mi pene en su orificio anal, el cual se habría paso ante mi carne.
    
    Ella mientras sucedía esto, gemía y aullaba, mezcla de dolor y placer.
    
    La zona estaba bien lubricada y su culo bastante dilatado, pero mi pija era muy gorda para su estrecho agujerito.
    
    Metí la ...
    ... cabecita de mi choto bien suave y despacio.
    
    El resto fue entrando por decantación.
    
    Y entonces comencé levemente mis movimientos hasta lograr que ella se acoplara también, porque al principio ni se movía del lugar temerosa por el dolor.
    
    Me encantó culearla, darle látigo por el culo.
    
    Era una hembra hermosa rendida ante mí.
    
    Mientras la cogía analmente, desde atrás mordía su cuello y apretaba sus enormes tetas.
    
    Ella se limitaba a gemir y balbucear una que otra expresión, propias del momento intenso sexual que estábamos llevando adelante.
    
    -Ayyy, por Diossss!!!! Queee pijaaa!! Seguí así, si, siiii… dame tu leche, dámela todaaa! (Bramaba enloquecida mientras recibía mis aguijonazos de carne)
    
    -Dale perra! Subite a mi pija y cabalgá ahora!! Te quiero sentir! (le ordené)
    
    Del sillón, pasamos a la cocina (sobre la mesada) y terminamos en mi habitación.
    
    Ahí nos dimos duro, mucha verga y concha mojada.
    
    Me la refregó por la cara y jugamos en un sesenta y nueve espectacular.
    
    Le mamé las tetas descontroladamente y de pie le chupe su vulva mojadísima.
    
    Ya casi sin inventos de situaciones, y en solo sexo puro experimentamos nuevamente nuestro amor sexual.
    
    Cambiamos entonces de posición:
    
    Pasé a acostar mi espalda contra la cama y ella enseguida se subió a mi mástil duro.
    
    Tomo mi pene con su mano, lo colocó en la puerta de su vulva, y se sentó de un solo impulso.
    
    Ambos, al unísono, dimos un gemido de placer.
    
    Subía y bajaba de mi verga lubricada ...
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