1. La musa y yo


    Fecha: 01/11/2021, Categorías: Gays Autor: Jascer, Fuente: CuentoRelatos

    ... el sofá, con los brazos cruzados detrás de la cabeza y las piernas algo abiertas, una hacia adelante y otra hacia atrás, y el rostro algo inclinado con los entrecerrados ojos seductores dirigidos a mí. La pose lo hacía ver exuberante. El tono blanco rosáceo de su torso contrastaba agradablemente con el negro de su pantalón. Podría quedarse sin camisa y descalzo una eternidad y mis ojos nunca dejarían de contemplarlo extasiados.
    
    Mike miró su dibujo con asombro. -Está perfecto -exclamó complacido. -¡Tiene usted un enorme talento! -agregó. Sonreí satisfecho con su expresión. No dejaba de contemplar su dibujo. -Es tuyo -le dije.
    
    Mike se volvió con los tiernos ojos húmedos y me abrazó agradecido. Su torso desnudo tan cerca mío me desestabilizó y no pude evitar una erección. -Lo siento, no era mi intención... manifesté avergonzado sintiendo nuevamente mi cara hecha una brasa ardiente del tono de un tomate muy maduro mientras le quitaba las manos de la espalda aunque mis dedos se resistieran a abandonar su tersa ...
    ... piel.
    
    Mike se sonrojó, pero me sonrió con ternura. -Si alguien ha sido culpable soy yo - exclamó con un susurro jocoso refiriéndose al abrazo. Luego me guiñó un ojo mientras decía: -Es lindo que mi contacto te provoque sensaciones. Es muy lindo ser del agrado creativo y personal -aquí hizo énfasis y me volvió a guiñar el ojo -de un artista.
    
    Me desperté de lo que había sido un hermoso sueño.
    
    Vi a Mike a mi lado, dormido, de espaldas a mí, con mi brazo rodeando su torso y mi polla erecta entre sus nalgas.
    
    Sentí sus nalgas carnosas rodeando, casi apretando, la sensibilidad de mi glande hinchado y duro sobre la suave oquedad de su ano; sentí su blanda piel bajo mis dedos y una oleada de su olor viril me inundó las fosas nasales y entonces entendí que no se trataba de un mero hermoso sueño. Mi musa estaba conmigo bajo las sabanas. La intensa noche de sexo había sido tan real como mi polla erecta entre las nalgas del chico ahora. Todavía sentía bajo la punta del glande la preciosa humedad de su tibio culo.
    
    FIN 
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