1. Una visita tentadora


    Fecha: 03/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: bambam30, Fuente: CuentoRelatos

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    Era nuestra tarde, para hacer de todo sin miedo a que nos vean o alguien llegue. Ella se sacó el top, estaba sin sostén. Los pechos eran para mi, empecé a chuparlos, besarlos, era como un niño con juguete nuevo. Escuchaba por momentos: "toma mi bebe", "esto te da mami, chúpalo", "que rico lo haces mi amor", "hoy quiero que me llenes de lechita". Frases que jamás me olvidare, ya que tenía una voz sensual y ardiente.
    
    Karim se sentó y abrió las piernas con la indicación que le lama la vagina, que le haga sexo oral. Yo encantado, los fluidos de una madura, ardiente y con muchas ganas de coger. Empecé por fuera, luego los bordes, finalizando con la lengua dentro de su vagina. Escuchar los gemidos, me motivaba a más ¡ay que rico mi amor!, ¡Hoy tú eres mi papi! ¡Soy tu potra, mójame mucho!
    
    Luego me toma de la mano y me dice que vayamos a mi habitación, fuimos nos echamos y ella me dice, "Felizmente estoy con la ampolla, sexo libre y quiero que me eches tu lechita dentro mío". Nos echamos y empezamos a besarnos, a lamerle más los senos, poniendo paraditos los pezones, bajas nuevamente a su vagina que estaba súper mojada, lista para ser penetrada, metí los dedos que son grandes, como gemía mi mujer de ese día. Un par de locos que querían pasar un gran momento de lujuria.
    
    Subí y pegaditos la penetré, dio un grito de placer, seguíamos teniendo sexo, donde ella sabía, era muy experimentada. Yo era su esclavo, ella ...
    ... dominaba, me sentía en la gloria. Hasta que hubo el momento donde me tocó a mi. Le agarré el cabello, era mi perrita, le encantó eso, la cargué, la puse contra la pared, ella se sentía una chiquilla llena de fuego. Gemía en todo momento, nadie nos escuchaba porque puse música. Sudábamos como si estuviéramos en un desierto. Lo hacíamos lento, fuerte, con delicadeza por momentos y otros rápido. Me encantó hacer el doggystyle, ya que pude ver su tatuaje en la cintura. Era una tremenda MILF. Sentada encima mío era su pose favorita, dominante, ver los pechos moverse, ver su rostro cerrando los ojos, mordiéndose los labios. Sentir que sus fluidos caían de su vagina, saber que ella no le importó que era el hijo de su amiga, solo era ella y yo.
    
    Lo hicimos muchas veces, en la cama, en la sala, en la cocina, ya que nos dio hambre y ella me cocino, aproveche y también lo hicimos, antes de que se vaya, fuimos a la ducha donde en la tina lo hicimos y fue nuestra gran despedida.
    
    En la noche pedí un taxi, me besó y me dijo que la próxima vez que me quede solo le avise. Estuvimos así, casi un año, donde ella tuvo que viajar a su provincia, donde hacíamos sexo virtual, escucharnos en llamadas, las videollamadas eran masturbándonos viéndonos el uno al otro. Luego pasó el tiempo, ella con su pareja, yo con la mía, decidimos dar el fin de las travesuras. Ahora que ya pasó como 6 años, solo conversamos y nos saludamos. Fue mi madurita preferida. 
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