-
Aislados (Parte II): Día 3
Fecha: 04/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Jeroct, Fuente: CuentoRelatos
Día 3. Para mí, al menos por ahora, el encierro no me jode tanto. Solo necesito tener WiFi y la menos cantidad de ropa posible. Gaby y la tía Vane estaban cada una en la suya viendo cualquier cosa desde sus teléfonos. Yo ocupaba mi Tablet donde tenía algunos de mis juegos. En mi teléfono el whatsapp estaba muerto, por lo que casi no le prestaba atención. Ella estaban tan desnudas como yo tanto por comodidad como por economizar las escasa prendas de ropa que todos teníamos. Cada día, tres veces, nos tocaban la puerta para dejarnos las porciones correspondientes de comida, a lo que yo me envolvía en una de las toallas del baño y abría para entrar lo que dejaban. Cada tanto nos prendíamos en alguna charla trivial y luego cada uno volvía a lo suyo. Cabe destacar que lo más incómodo de aquella situación era la falta de espacio personal y para dormir. La habitación constaba de una sola cama de dos plazas y media en la que dormíamos y pasábamos el día como podíamos. Esa noche mi tía manifestó estar teniendo migraña, por lo que quiso dormir temprano (si es que las 12 am podría llamarse tempano). Se acomodó en la orilla de la cama que se había apropiado, se cubrió con la sábana y, casi al instante, nos dimos cuenta de que había caído en su sueño profundo por la pastilla que tomaba. Gaby se acostaba al medio y yo en la otra orilla de la cama, con la cabeza a los pies de mi prima. Solo se veía la poca iluminación de las dos pantallas de nuestros dispositivos electrónicos, pero ...
... ninguno podía escuchar lo que veía el otro porque usábamos cada quien sus auriculares. Al rato comencé a sentir que mi prima movía sus piernas frecuentemente y comenzaba a impacientarme. -Gaby –le dije casi susurrando en medio de la oscuridad mientras me sacaba mis auriculares para controlar que no estaba usando un tono de voz muy alto que podría perturbar a mi tía.– ¿Podrías moverte un poco menos? Me estás fastidiando-. Se ve que no me escuchó, porque nunca dejó de moverse. A los 5 minutos me incorporé en la cama y volví a increparla, esta vez sacando la sábana que la cubría. En medio de la oscuridad, a la cual ya mis ojos estaban acostumbrados, pude notar que Gaby se estaba masturbando. -¡Prima! –Volví a susurrar sin ningún atisbo de asombro.- Utiliza el baño, por favor. Está bien que tengas necesidades, pero hay espacios para satisfacerlas. -¿Y me vas a decir que nunca te masturbaste al lado mío cuando viajábamos a la Costa y nos tocaba compartir la cama? –Dijo ella en un tono que no entendí si era divertido, reclamo o de enojo. Solo admito que me tomó por sorpresa su respuesta, ya que era verdad que en muchas ocasiones me masturbé a su lado pensando que dormía. Ahora sé que no. Lo que no sabía en cuál de esas ocasiones me había descubierto-. Además, no es la primera vez que me masturbo frente a ti. Así que deja el drama. La cabeza se me llenó de preguntas y, conforme iban apareciendo las preguntas, mi ansiedad y sentimiento de culpa se acrecentaban. Me volví a ...