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El secreto de tía Laura (capítulo 1)
Fecha: 08/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... me comporté de manera torpe, por lo que no vale la pena mencionarla. Sólo intercambiamos información básica como la edad, trabajo, y esas cosas. Por cierto, ella es profesora de zumba. Después del brindis, y de que vimos los fuegos artificiales, la joda siguió por un par de horas. Yo no soy muy dado a las fiestas en general, y los tíos suelen ponerse pesados cuando se ponen en pedo, así que cuando pude, me recluí en mi cuarto, total, ya había visto a tía Laura tantas veces como quise, y no es que fuera a tener una historia con la hermana de mamá. Esas fantasías mejor las dejaba para mis noches solitarias. A eso de las dos, ya empezaban a irse todos, no porque ya hubiese llegado la hora de dormir, sino porque seguirían el festejo en otros lugares. Los primos tenían pensado ir a algún boliche, mientras que los tíos seguirían tomando y divagando en la casa de algún amigo. Sabía que, si no bajaba a dar una mano con la limpieza, mamá me lo echaría en cara al otro día. Y yo andaba corto de efectivo, así que no era buena idea darle motivos para que no me ayudase cuando lo necesitara. Entonces, cuando dejé de oír el jolgorio, bajé un rato. Laura estaba lavando unos platos en la cocina, mientras mamá terminaba de levantar la mesa. — ¿No te da vergüenza hacerle lavar los platos? —le dije a mamá medio en serio, medio en broma. — Me dijo que no lo haga, pero yo insistí —dijo Laura, y siguió en lo suyo. Me gustaba verla así, de espaldas, un poco inclinada, con una ...
... pierna flexionada. Era una posición perfecta para hacerle el amor. Me imaginé levantándole el vestido, y cogiéndola ahí nomás, en la cocina. — ¿No te invitaron los primos a ir al boliche? —le pregunté. — Sí, pero preferí quedarme acá con tu mami, tenemos muchas cosas de qué hablar —dijo Laura. — Además, Lauri tiene mala suerte —se metió mamá, guardando la comida que había puesto en un tupper en la heladera—. Tus primos son muy chicos y los tíos muy viejos. Se aburrió mucho al no estar con gente de su edad. — Nada que ver, ¡la pasé genial!—dijo Laura. — ¿Y papá? —pregunté. — Ya está durmiendo —dijo mamá, y se fue a ordenar el comedor. — Así que te quedás a dormir —le pregunté a Laura. — Sí, es que vivo lejos, en Pilar. — ¿En un barrio cerrado? —pregunté sorprendido. Pilar es una localidad llena de barrios privados. Me sorprendió que una simple profesora de zumba pudiera costear una propiedad así. — Sí —contestó ella. — ¿vivís sola? —pregunté, recorriendo su cuerpo con la mirada, desde su cuello, pasando por su espalda trabajada, su orto profundo, y sus piernas imponentes. Ella giró, pescándome infraganti, creo. Pero como desvié la mirada enseguida, tal vez me salvé. — Sí, vivo sola. Un día deberías ir a visitarme, así nos conocemos mejor. — Me encantaría —contesté, imaginando mil escenarios fantasiosos, uno más perverso que el otro. Luego mamá volvió a la cocina, y no paró de hablar. Se notaba que quería recuperar el tiempo perdido ...