-
El secreto de tía Laura (capítulo 1)
Fecha: 08/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... de todo con ella. Pero a pesar de todo, soy virgen. Esto, sumado a la obsesión que tenía últimamente con tía Laura, me llevaron a tomar una decisión. Ya era hora de dejar de imaginar cómo sería coger, y pasar a la práctica. No lo haría con mi tía, claro está. No estaba tan loco como para creer realmente que ella se sentiría atraída por mí. Incluso si no fuese mi tía, sería difícil conquistar a un mujerón como ella, que era mayor que yo, y tendría dos mil pretendientes. Mi plan era más simple: me iría de putas. Ya contaba con unos billetes que me había dado el viejo. No tener trabajo era un problema, y muchas veces me sentía humillado por tener que mendigar dinero, pero ahora lo necesitaba de verdad. Así que conté la plata que tenía. Hasta el otro mes no me daría un centavo más, y yo pensaba gastarlo todo en un polvo. Busqué en internet, a ver qué escort tendría el privilegio de hacerme perder la virginidad. Abrí varias páginas, pero algunas tenían imágenes de mala calidad. Finalmente me quedé con dos webs donde se ofrecían servicios sexuales. Las mujeres aparecían en un cuadro rectangular. Debajo de sus fotos, estaba su supuesto nombre y un teléfono para contactar con ellas. Pero haciendo clic en la imagen, se abría una nueva pestaña donde había más datos de las chicas, y también más fotos. La selección fue, por sí sola, una experiencia estimulante. Tener a todas esas mujeres en una pantalla, como si estuviese frente a la góndola de un supermercado, me ...
... daban una sensación de omnipotencia que nunca había sentido. Una vez que eligiese a la escort, haría una cita, y durante un par de horas sería mi sirvienta sexual. La idea me fascinaba. Fui abriendo, uno a uno, los perfiles de las chicas que más me atraían. Ahí estaba Stefi, que decía tener veintiún años, medir uno sesenta, y hacer un servicio completo. También decía ser simpática y fina. La verdad que esas cosas no me interesaban, mientras fuera complaciente en la cama. Luego estaba Rocío, una rubia estilo vedette con unas enormes tetas operadas. También había una negra panameña, increíblemente sensual. Muchas de las mujeres tenían el rostro cubierto, o borroneado. Cosa que me pareció lógico. No todas quisieran que un conocido se enterase de que estaban alquilando su cuerpo por hora. Instintivamente, cuando veía una imagen de una chica con el cuerpo trabajado y la piel marrón bronceada, abría el perfil sin dudarlo. De esas había cinco o seis. Al final, se abrieron mas o menos treinta pestañas. Fui mirando, perfil por perfil, desechando a las que no terminaban de convencerme. Me di cuenta de que en cada perfil había comentarios de clientes, que dejaban sus opiniones sobre las escorts, como quien opina sobre qué tan bueno había sido el restorán a donde habían cenado. Eso también me sirvió para ir descartando putas. Finalmente, la sorpresa llegó cuando la preselección iba por la mitad. Estaba frente al perfil de una de las chicas que me habían llamado la atención por ...