1. Erika, la amiga de mi madre


    Fecha: 11/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    Ella era amiga de mi madre, su nombre es Erika, una morena de 1,60 cm nalgona de buena pierna, casada y con dos hijos.
    
    Ella en aquel entonces comenzó a hablarme gracias a que le hice algunos trabajos a su computadora, las tardes las pasaba arreglando su CPU, mientras ella andaba en un shortcito mostrando sus ricas piernas, ella notaba que la miraba, pero contrario ofenderse más me las enseñaba, hasta se me insinuaba.
    
    E: ¿Qué? ¿Estoy buena verdad?
    
    T: Este…
    
    E: Jajá, sigue en lo tuyo...
    
    Cuando se ponía sus calzas era inevitable mojarme de verla hacer su quehacer o sus ejercicios, siempre empinándose haciendo que se le transparentaran sus ricas nalgas.
    
    Era inevitable no fantasear con ella y aunque por esas épocas me andaba cogiendo a varias mamacitas de lujo, ella tenía algo que te hacia querer montarla todo el día y noche.
    
    Una ocasión ya de madrugada llegaba yo de andar de parranda con unos amigos, cuando a lo lejos vi que se acercaba alguien, mi sorpresa fue enorme al ver que era Erika, en una minifalda negra y medias color negras, y su chamarra, se veía muy rica.
    
    T: ¡Que haces tan noche!
    
    E: Vengo de rumbear, ¡jajá! ¿Y tú?
    
    T: ¡Pues igual!!
    
    E: Ya te vas a meter a dormir, ¡no quieres una cerveza?
    
    La miré de arriba para abajo y ella coqueta me insistió nuevamente así que ya no me resistí y fuimos a comprar un six y nos metimos en el callejón de su casa.
    
    Era una adrenalina enorme, estábamos tomando y unos metros adelante su marido e hijos ...
    ... dormían, era una aceleración enorme estar ahí.
    
    T: ¿Oye y tu marido?
    
    E: ¿Que tiene?
    
    T: ¡No se enoja que estés aquí y conmigo!
    
    E: No te preocupes, ni cuenta se da, toma pastillas para dormir, ¡de lo contrario ya estaría aquí!
    
    Eso no me convenció, pero mirándole las piernas y sus nalgas me relaje bastante.
    
    El tiempo pasaba y entre tragos y música nos comenzamos a mirar con deseo, las preguntas personales comenzaron a salir, no aguantaba más, quería tirarme sobre ella, quitarle la ropa, penétrala ahí mismo.
    
    E: ¿En qué piensas?
    
    T: ¡Nada importante!
    
    E: Como no, soy mayor que tú, ¡crees que no me la sé!
    
    T: ¡Entonces ya sabes en que pienso!
    
    E: ¡Querido!! Nunca me he metido con alguien tan joven, casi tienes la edad de mi hijo.
    
    T: Siempre hay una primera vez para todo.
    
    Erika me sonrió y supe que era momento de comenzar a tomar la iniciativa, me acerqué con suavidad tomándola de la espalda y comencé a besarla, la madura besaba muy rico, sus carnosos labios apretaban muy rico los míos.
    
    Sus ojos color miel se veían hermosos a la luz de la noche, mis manos bajaron por su espalda baja y comencé a tocar sus nalgas, esas que tantas veces quise tocar.
    
    T: ¡Que buena estas Erika!
    
    E: Jajá, eres un caliente, ven sígueme.
    
    Me tomo de la mano y nos metimos a un cuarto donde estaba una lavadora, ahí había un catre el cual armo y coloco algunos trapos.
    
    T: ¡Jajá, vamos a rechinar el catre!
    
    E: ¡Jajá, ojalá no rechine!
    
    Le quite su chamarra y traía ...
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