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Erika, la amiga de mi madre
Fecha: 11/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... una blusa con escote espectacular, me lance a sus tremendas tetas, las chupaba y apretaba con desesperación, Erika respiraba agitadamente y me quito mi camisa, me beso el cuello y lamia mis pezones, le quite la blusa y la falda, se miraba espectacular con aquella tanga azul y su liguero negro. La acosté en el catre y recorrí todo su abdomen, ¡que excitante! ¡Su marido estaba justo arriba de nosotros durmiendo! Le quité el brasear y la tanga, mordía eso pezones oscuros como la noche, ella me lamia dos dedos, comencé a bajar rumbo a su vagina, la cual tenía un poco de vello, pero aun así lucia apetecible. Mi lengua saboreaba los labios vaginales de esa rica casada, mi sueño finalmente se estaba cumpliendo, metía y sacaba mi lengua bebiendo su néctar de excitación, Erika lanzaba pequeños gemidos, retorciéndose de una manera muy excitante. E: ¡Ah!! Qué bueno eres en esto!! T: ¡Uhm, me inspiras corazón! Subí al catre ya desnudo totalmente, ella se acercó y me besaba muy rico mientras sus manos masajeaban mi dura verga. E: ¡Qué bien se siente esto! T: ¿Vas a bajar? E: ¿Quieres? T: ¡Desde hace tiempo! Me puse de pie y ella se sentó en el catre, comenzó a sobarme la verga con sus ricas y morenas tetas, me apretaba bien rico mientras su lengua limpiaba el fluido pre seminal que botaba de mí. Abrió su boca y la metió muy rico, parecía una víbora tragando un ratón gordo, su lengua se movía bien, sus chupadas eran magnificas, Erika me tenía suspirando ...
... de placer. T: ¡Oh!! ¡Que rico, uhm!! E: ¡Me gusta tu verga!! ¡Uhm!! Presione su cabeza para que no dejara de mamármela, miraba con divinidad como mi verga follaba su rica boca, ella me acariciaba los huevos muy ricos y mientras su marido continuaba durmiendo. Se acostó en el catre y yo subí lentamente alzándole las ricas piernas que con las medias que traía me excitaba más, lentamente empecé a penetrarla mientras le comía sus tetas. Ella lanzaba pequeños gemidos mientras yo me movía con subida, apoyándome en las orillas del catre me empujaba fuerte y suave en ella, mi verga entraba hasta el fondo, Erika cerraba los ojos y ahogaba sus gritos de placer. E: ¡Que rico, uhm!!! T: No sabes cuánto te deseaba. La puse de pie y me acosté en el catre, ella lentamente se dejó caer en mí, eso casi me hace gritar como nunca, pero resistí mi grito para que no nos descubrieran. Sus cabalgadas eran de lo mejor, ella disfrutaba estar arriba, sus movimientos circulares y de arriba para abajo me tenían súper duro y ella lo disfrutaba bien. T: ¡Uhm!! ¡Que rico corazón!! E: ¡Ah!! que rico, uhm, ah!! T: ¡Te mueves fenomenal!! E: ¿Te gusta chiquito? T: ¡Me encanta, uhm! Que adrenalina, mientras su familia descansaba, nosotros en el cuarto de lavado le poníamos bien rico. Estaba yo sentado en el catre y ella encima mío de frente, sus piernas estaban en el catre y yo mamaba sus ricas tetas mientras se la metía bien rico. Esa pose era medio incomoda, ...