-
Genia: la prima andrea
Fecha: 12/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Desde pequeña, Genia, pasaba los veranos en el pueblo de sus abuelos maternos, en la provincia de Albacete. Le gustaba pasar la temporada estival allí y pasar tiempo con su prima Andrea, seis años mayor que ella. Ésta era una adolescente de piel nacarada y cabellera azabache, con pómulos prominentes y carnosos labios. Esther, la madre de Genia, era la segunda de tres hermanas. La mayor, Andrea, madre de su prima, vivía en el pueblo y Sandra, la menor y madre de su primo José Miguel de su misma edad, vivía en Alcázar de San Juan. Genia recordaba acompañar desde siempre a su prima Andrea, a la que miraba con ojos de admiración. Solía estar con ella cuando la otra estaba con sus amigas. A la mayor también le gustaba la compañía de su pequeña prima, a la que acogía como a una hermana menor. Pero casi sin darse cuenta, las primas fueron creciendo y su relación se fue alejando debido a la edad. En el verano en que Genia cumplía doce años se produjo un hecho que marcaría a la pequeña de las primas. Una noche, sus padres y sus tíos salieron a cenar para después ir al cine. Los niños pasarían la noche en la casa de la mayor de las tías al cuidado de su prima Andrea. Tras cenar pizza y ver una película, la “canguro” les mandó a la cama no sin antes oír las protestas de su primo José Miguel. Los niños subieron a la planta de arriba donde compartirían dormitorio mientras su prima Andrea se quedaría a dormir en el sofá del salón, en la planta baja de la casa. Cuando llevaban ...
... media hora en la cama y José Miguel ya roncaba, Genia tenía problemas para conciliar el sueño. Sentía una extraña sensación en el bajo vientre y un desconocido ardor en su entrepierna, incluso diría que notaba latir su corazón allí abajo. De repente oyó un extraño ruido que de inmediato identificó con la puerta de la casa. Luego, tras un largo silencio, comenzó a oír risas entrecortadas. Comprobando que su primo dormía a pierna suelta, la niña bajó sigilosamente de la cama. El frío de las losas del suelo en sus pies hizo que, en contraste con el calor que sentía, se le acalorase la cara. Despacio y sin hacer ruido salió al pasillo y se asomó disimuladamente por la escalera que descendía hasta el salón. Allí, su prima Andrea, se encontraba acompañada por un hombre que Genia dedujo era mayor que su prima, al menos unos ocho años. La cría se mantuvo escondida, espiando. Primero con cierto miedo, ya que no había visto nunca a aquel hombre, pero a medida que se desarrollaban los acontecimientos ante sus ojos supo que no tendría nada que temer. Andrea estaba abrazada al cuello del desconocido, ambos en el sofá, comiéndose la boca. El hombre pasaba su mano derecha por la nuca de la mujer apretándola contra su cabeza. La prima cruzaba sus brazos alrededor del cuello. Ambos se fueron desprendiendo de parte de su ropa, aunque desde la perspectiva de la niña le era imposible ver nada. Entre suspiros del hombre, Andrea fue bajando su cabeza por el torso del hombre hasta quedar ...