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La historia de Ángel, solo era un muchacho (47/59)
Fecha: 14/11/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... contener la risa cuando le gané, con holgura, en la carrera que hicimos. A pesar de que hacía meses que no practicaba la natación no había perdido mis facultades y ritmo. Soplaba una ligera brisa que venía del mar pero el agua estaba más caliente y con el ejercicio no notábamos el frescor. Cuando nos cansamos jugábamos en el agua, meciéndonos tendidos con los brazos extendidos, mirando el cielo con bastantes nubes que no conseguían cubrir todas las brillantes estrellas y la media luna. Pablo extendió una mano para coger la mía y seguir mirando las extrañas figuras que se formaban en el cielo. -Es hermoso Pablo, me gusta. -apretó mi mano. -En el campo las noches también son hermosas y el cielo inmenso. A la salida del agua teníamos que volver corriendo, no habíamos llevado toallas, y una cosa era estar inmersos en la calidez del agua, a estar al fresco aire, bajaba la temperatura muy rápido para castigarnos nuestra nocturna travesura. Mientras me secaba me abracé a él y me llevó a la cama, cogido como a un niño pequeño que no le pesara en los brazos. -¿Me dejas dormir contigo? -Va a ser algo más que dormir gatito. -unimos nuestras bocas para caer revueltos en su cama. Me folló divino, con mil posturas, puro “kamasutra”. Me daba por el culo con su polla dura y soñaba que le tenía a todo él metido en mi vientre, me chupó la polla y yo hice lo mismo, me comió el culito y yo se lo chupé menos tiempo. Hizo que me corriera y fueron varias las veces, ...
... pero recuerdo su semen escurriendo de mi ávida boca, y como él buscaba con la lengua en los recovecos de mis dientes, y como me lamía la cara para que no se perdiera nada. Esto lo recuerdo muy bien porque fue lo últimos que hicimos antes de dormirnos rendidos. ———————————o Pablo se marchó. El tiempo, a veces, corre como la luz y otras se vuelve eterno. Para los dos días que le quedaban de estar aquí cogeremos el primer supuesto. Volvía a sentirme, de alguna manera, solo, pero no me duro la sensación mucho tiempo. Eduardo me pidió que invitara a mis amigos, y Alberto junto con Oriol llegaban casi día sí, día no para satisfacción de Ana María, y mía. David casi no venía. A veces era yo el que iba a la casa del doctor Salvatierra, que era también la de mis amigos. Por otro lado tenía que continuar atendiendo los compromisos de Eduardo. Una vez fue con un hombre de estatura pequeña, era más bajo que yo, no llegaba al metro sesenta, junto con su cuerpo de talla adolescente gozaba de una verga muy grande para su tamaño, me la dio por el culo dos veces, me hizo gozar de su bella verga, como siempre cuando sentía un glande apretando en mi ano no importaba de quien fuera, mi culito no cambiaría nunca y seguía funcionando independiente, él seguía unas pautas que no le marcaba mi cabeza. La siguiente se trataba de un abuelo con su nieto, el señor, elegante y algo altivo, quería complacer a su nieto, o sería a él mismo, para mostrar a su joven descendiente como se puede ...