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La casa de masajes
Fecha: 15/11/2021, Categorías: Confesiones Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
... sentí desfallecer, donde percibiendo mi estado caótico, se retira de mi cuerpo, tapándome con una sábana. Al cabo de casi 10 minutos de relax, me senté en la camilla con el objeto de irme, y Cintia me pregunta: “Que haces” “No sé, me voy, supongo que ya terminó todo” “No tienes problemas en alargar la sesión, ahora si estas satisfecha, no veremos otro día” Realmente me había agradado, y Cintia era fabulosa, gentil, dulce y me llevó a algo que ni tenía la más remota idea que sucedería, no había nadie en casa, y aun era temprano para la cena. “Está bien me quedo un rato más, sorpréndeme con lo próximo” “No te vas a repetir Roxana” Me coloque la bata, e iniciamos una corta conversación, aunque como soy curiosa, le hice varias preguntas: “Te excitaste conmigo, a pesar de ser…” “Por supuesto, y más sabiendo que eras primeriza en esta nueva experiencia” “Pero no eyaculaste” “No tengo un gran control en eso, además lo reservo, para cuando el cliente lo desee” me responde. “Porque mi esposo, no aguanta demasiado. Pero, como sabias que seguiría, si ni lo comenté” ”Porque de no desearlo, te habrías ido apenas te dabas cuenta que era shemale” “Y qué otras cosas, hacen acá?” “Lo que se te ocurra, parejas, tríos, lésbico, dominación, sadomasoquismo, voyerismo, lo mío, juguetes y lógicamente sexo vaginal, anal y oral. Así que, ya sabes, pide tu turno, si alguna vez quieres al distinto” Después de esta breve charla, estaba preparada ...
... para otra nueva experiencia, que si bien algo me imaginaba, preferí que Cintia tomase la iniciativa. Me invitó a quitarme la bata, y ponerme boca abajo, en la camilla, al igual que la vez anterior comenzó a masajear mis glúteos, separándolos y rosando mi ano, diría que era más puntual, que por supuesto no dejaba de alterar mis hormonas. Así continuo, hasta que comenzó a pasar una gasa embebida posiblemente en un antiséptico, alrededor de mi esfínter, varias veces, hasta que separa mis nalgas, descubriendo mi ano, para lamerlo de una manera concisa y continua, introduciéndola en mi abertura, alterándome de una forma incontenible. Después de perturbar durante varios minutos, me giró para lamer lentamente mis labios vaginales, sin dejar de afectar con su dedo mi esfínter, era algo más que excitante, poniendo en un estado de total enajenación, cuando sentí que algo era incrustarlo de forma costosa en mi ano, sin dejar de lamer mi clítoris. La forma en que llegó a ponerme, era como para aceptar cualquier cosa, cuando me pone al borde de la camilla, oprimiendo y girando el botón anal, donde no podía contener mi estado de calentura, en el momento que bruscamente lo retira para sentir su glande ubicarlo en mi orificio liberado. Un leve empujón, hizo que se amoldase en la entrada, pegué un corto respingo, mientras me miraba, como dispuesta a proseguir, cerrando levemente mis ojos, como en espera de algo más. Fue suficiente ese dialogo corporal, para volver a pegar otro ...