-
La casa de masajes
Fecha: 15/11/2021, Categorías: Confesiones Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
... empellón algo más intenso, donde mande mi cabeza hacia atrás gestando una corta exclamación. Así en varios intentos, poco a poco su aparato fue depositado en mi canal rectal, supongo que bastante enrojecida la zona producto de ese gran trozo de carne. Era doloroso pero mi calentura, superaba cualquier sufrimiento, donde sus palpitaciones eran transmitidas por mi membrana intestinal, hasta que un nuevo empujón, hizo que sus huevos quedasen en contacto con mi piel. Cuando al fin terminó de entrar y la cabeza se alojó profundamente, era feroz sentir su falo metido hasta mis entrañas, dando la sensación de partirme. Le rogué, que no se moviera, quería disfrutar su aparato en mi interior, o por lo menos que mi conducto se fuese adaptando a ese extraño visitante. “Estas bien, mi querida?” “Perfectamente, Cintia” Mientras se inclinaba para besarnos, entrelazando nuestras lenguas, moviéndose suavemente, en un bombeo leve, cuando me toca la vagina, comentándome que está bastante mojada, que a pesar de lo sucedido hasta el momento, todavía seguía ruborizándome. Después de este breve preámbulo, comenzó a bombearme, de una manera muy frenética, donde su pistón rosaba arduamente las paredes de mi recto, a pesar de mi estrechez oprimía a esa masa de carne que vejaba mi privacidad. Mis tetas parecían explotar por la tensión, mientras mi vagina iba aumentando la secreción de mis flujos. Era algo enloquecedor, termine masturbándome mientras su bombeo se iba haciendo ...
... cada vez más intenso, que a pesar de haberme venido, continúo hasta que me llevo a un segundo y prolongado orgasmo. Quedando tendida en la camilla, transpirada y totalmente exhausta, mientras me abrazaba y acariciaba, tratando de contenerme, aplacando mi agitada respiración. “Estas bien? Asenté con la cabeza respondiendo a su pregunta, que apenas comencé a recuperarme le pregunto: “No eyaculaste?” “No me lo pediste”, que quieres hacer? Levanté los hombros, mientras hacia una trompita con mi boca, causándole gracia a Cintia por mi expresión. “Supongo que querrás que me masturbe, o que acabe en tu boca?” “Lo que más te agrade, siempre has decidido que hacer” “Ésta bien, lo segundo, te parece?” “Debo tragarlo?” “Queda a tu criterio” Cintia se paró, con su rígida verga, pronta a recibir con mi boca, me arrodille, lamiendo lentamente el largo de su aparato, lamiendo su glande, para hacerlo con su testículos, hasta llevarlos a mi boca, quedando por ultimo meterme su falo en mi boca, que si bien comenzó a producirme arcadas, logré introducirlo totalmente hasta que mis labios tocaban su pelvis. Mientras acariciaba mi cabeza, me sentía su esclava de este ser tan especial, esta arrodillada mamando la verga de un travesti, era algo inconcebible para mí, pero el destino nos conduce a lugares no previstos. Continúe mamándosela, mientras oprimía su ano con mi dedo, donde mi excitación comenzaba a acrecentarse, al estar pendiente de su convulsión, que ...