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Cogí con el papá de mi novia
Fecha: 16/11/2021, Categorías: Gays Autor: Bellota89, Fuente: CuentoRelatos
... renuente a la situación, le dije: "Estaremos solos estos dos días, así que podemos hacer algo si usted quiere". Me puse de frente a él y lo acaricié por encima del pantalón. Se volvió a negar y subió al baño. En ese momento pensé que tal vez me había equivocado y también me puse muy nervioso. Pensé en echarle la culpa a las cervezas y en inventar alguna excusa para zafarme, cuando salió y me dijo: "Está bien, pero no digamos nada". En ese momento me acerqué a él y comencé a besarle el cuello para excitarlo, pero noté que no se prestaba tanto así que decidí bajarme para probar de una vez su pene antes que se arrepintiera. Lo metí en la recámara, lo senté en el borde de la cama, me puse de rodillas frente a él y comencé a chupárselo despacio, desde la punta a la base, hasta que me lo metí todo. Me excitaba tanto sentir su verga erecta dentro de mi boca, que no podía decidir si quería que terminara ahí o si quería sentirla dentro de mí. Después de un rato de estarlo mamando, noté que sus ánimos se bajaron y me dijo: "No sé si pueda". En ese momento recordé que bajamos una caja con ropa de mi novia y decidí hacer algo arriesgado: busqué unos zapatos, una falda corta y una blusa y pude hacer una versión improvisada de Bellota. Al verme, se sorprendió y noté que su pene recuperó firmeza casi de inmediato. Me dijo: "Siempre he querido cogerme a una travesti", entonces supe que era mi oportunidad. Le chupé un rato más la verga y los testículos y cuando ya estuvo bien duro ...
... decidí sentarme en él. La sensación de su pene entrando en mí, de sus manos abriendo mis nalgas y empujando su cadera me dio un placer gigante; ¡quería gritar! Me embestía como me imagino que lo hacía en sus mejores años. Después de un rato, terminó dentro de mi ano. Los dos nos sentimos extraños y lo único que pudimos decir fue: ¿Nos bañamos? Pasamos a la ducha y ahí la situación se puso más íntima, porque nos acariciamos y nos besamos. Con la espuma del jabón acariciaba mi espalda y mis nalgas y yo le lavé la verga hasta que volvió a ponerse dura y volvió a penetrarme. Literalmente me empinó en la regadera y en esta ocasión terminó en mi espalda. Saliendo del baño me preguntó si sería raro que me quedara con ropa de mujer y yo accedí con tal que se sintiera cómodo. Me propuso salir a comprar algunas cosas más a un supermercado que estaba cerca y accedí. Además de comida y un vino, compramos un conjunto de tanga y bra, un body lotion de vainilla y un poco de maquillaje. Eso bastó para tener una versión travesti de mí bastante aceptable. Esa noche después de cenar, repetimos, y ahora yo quería cumplir mi fantasía. Le pedí que me tratara como si fuera su novia, y así lo hizo. Nos besamos en los labios, beso mi pecho y lamió mis pezones, acarició mis nalgas, pero eso sí, nunca tocó mi pene. Para mí esa fue la mejor de las tres veces que lo hicimos, porque comenzó siendo muy tierno y terminó cogiéndome tan duro que al otro día no podía sentarme. Llegó la mañana del domingo. ...