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La sobrina tuvo sexo con el Lobo
Fecha: 21/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... desordenadas alterando el ritmo de los latidos, sumando calor a la calentura. En una charla anterior te había sugerido que te colocaras frente al espejo, te miraras en él ofreciéndote al Lobo, dando por sabido que los espejos son una puerta a otra dimensión, poniendo todo el énfasis y la concentración en ofrecerte sin reparos ni pudores, dejarte llevar por esta calentura que se va gestando en cada contacto, que lo hicieras a 10 pm, que en la misma hora estaría viendo el mío para sentir tus vibraciones, y poner nuestros latidos en sintonía con el deseo de consumar la comunión de tu carne trémula con el frenético deseo de un lobo aullando la necesidad de consumar la unión con tu sexo. Es la hora señalada, estoy mirando un espejo, tal vez el mismo que tu mires para viajar hasta lo más recóndito de mi pensamiento, agitando las aguas turbulentas de mi excitación, surfeando en las olas de mi deseo y atrapar el sentido lúdico de la posesión de tus carnes, trémulas, ardientes y pletóricas de emoción. El lobo se desnudó, subido a tu ventana, sentado en el hombro de la luna esperando tu llegada, sigiloso aguarda que te desnudes frente al espejo, tal como te indico, cumples lo solicitado, despacio, haciéndote desear, regulando la cadencia artística del desnudo, insinuando todo, provocando al destino para la ofrenda. El Lobo acercó sigiloso, no te asustas sabes que te recorre con la mirada, sientes el deseo ardiendo, se te riza la piel por el influjo de su pasión latiendo ...
... en sus venas, te gusta y te asusta, se coloca a tu espalda, sin tocarte, sientes el calor de la cercanía de su cuerpo, el aliento húmedo recorre tu cuello, eriza la piel, su respiración agitada produce el hormigueo de tus entrañas, el temblor recorre la superficie de tu piel, comienzas a sudar en seco, su presencia incrementa tu estado febril, las vibraciones de la cercanía estimulan tu estado erótico, todo tu cuerpo se pone tenso, los pechos agitados, doloridos los pezones por la excesiva turgencia... No te habla, solo respira en tu cuello, sus manos se posan en tus hombros, las robustas palmas de sus manos anulan tus sentidos, los fuertes y gruesos dedos aprietan, controlan someten, se mueven en una especie de masaje circular. Deliciosa sensación, cálida, relajante y seductora, tu respiración se hace intermitente, interrumpe por momentos, seca la garganta, querrías hablar pero no puedes, sientes sus manos dominando tu voluntad, impiden emitir palabra, solo respirar entrecortado. Las manos del lobo recorren tu cuello, frotando los pulgares, deslizándose por la espina dorsal, las palmas recorriendo los flancos, hasta el borde mismo del nacimiento de las caderas. Te agitas, las manos vuelven a los hombros, descienden, se meten por debajo de los brazos, avanzan despacio, lentamente hasta los senos, viaje a ciegas, tanteando, buscando las referencias hasta situarse debajo, llenarse las palmas de pechos turgentes, elevarlos, para que el espejo devuelva la imagen corregida y ...