1. La sobrina tuvo sexo con el Lobo


    Fecha: 21/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... aumentada de tu excitación.
    
    Tiemblas, pero no te mueves, no te atreves a turbar la búsqueda, sigue hacia arriba, llenándose las manos de tus pechos, aprieta suave, tanteando la turgencia, comprobando la tersura, por momentos como si exprimiera una naranja, despacio, los pezones quedan aprisionados entre el pulgar y el índice, frotando suave, estirándolos, poniéndolos más erectos, firmes, enervados, desafiando la presión de sus dedos, resistiendo el acoso de las yemas que pretenden sacarle una gota de leche que no tienen. Insiste, frotándolos, jugando con las carnes latiendo calentura, el cuerpo del lobo, desnudo apoyado contra el tuyo, sientes el apretado contacto de su miembro erecto apuntando al cielo, frotándola entre tus nalgas.
    
    La textura del aliento se hace más intenso, el abrazo más firme, su lengua recorre tu piel, recoge el sabor de tu excitación, embriaga en tu calentura de hembra, suspiras profundo, te aprieta con su cuerpo, te acercas contra él, respondes a su pasión moviendo levemente las caderas, necesitas sentir la verga justo en el centro, entre las nalgas, el calor de su carne, los latidos de su erección.
    
    Te muerde suavemente el cuello, debajo del cabello, sabes que no te quiere dejar marcas, sus dientes se sienten en tu carne trémula, no te suelta, sientes los dientes de la bestia dominándote, no puedes hablar, solo gemir, respirar a bocanadas como pez fuera del agua, tu cuerpo ya no te pertenece, se lo has entregado, eres la carne viva del lobo ...
    ... hambriento, te sientes sujeto y objeto de su deseo, te urge sentirte poseída, tomada así mismo, desde atrás, sentir el fuego vivo del deseo consumado.
    
    Te empuja contra el espejo, aprieta con su cuerpo, tus manos en el espejo soportan el asedio físico, te ves reflejada, tomada por asalto, disfrutas ser dominada, sometido, ser su cosa, su objeto, su hembra, su todo. Dejas de ser tu misma, quieres ser de él, dominada y sometida, que te haga suya, que te tome, así, salvaje, sin preguntar, imponiendo la fuerza del deseo, el espejo te devuelve una imagen, desconocida, transformada por la calentura, transfigurada y atravesada por el deseo feroz de tu dominador.
    
    Te hace separar las piernas, inclinarte, sacando las caderas hacia atrás, ofreciéndote a su deseo, agitada y sudorosa, deseando ser suya, que su pasión se haga carne dentro de tu carne.
    
    Se posiciona tras de ti, separas las piernas, las manos del lobo sobre las tuyas, fuertemente contra el espejo, te ofreces sin resistencia ni pudores, a su disposición, tus nalgas se abren ante la fuerza del ariete, desliza entre las carnes, los jugos vaginales lo conducen hasta posicionarlo entre los labios, aletean como mariposa, latiendo deseo, humedeciéndose más para darle la bienvenida. El Lobo apoya el glande en el centro de la vulva, lo mueve, recorriendo entre los labios de abajo arriba, haciéndose espacio. De pronto te toma de los hombros, con rudeza, con fuerza, atenazando para impedirte escapar de sus garras, sujetándote, de ...