1. Corte de luz, la excusa para darle a la sobrina


    Fecha: 23/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... exculparnos del acto atrevido por cometer. El calor es la excusa, saca la remera, par de tetotas rozagantes amenazan rebasar los límites del soutién, la maliciosa sonrisa invita a seguir mirándola.
    
    —No me digas que te asustan?
    
    —Bueno… no sé, pero…
    
    —Deja las excusas, no soy tan ingenua como parezco, también tengo recuerdos tuyos non sanctos. Recuerdas esa noche del cumple de papá, que todos bien tomados se fueron a dormir?, me levante a la madrugada para ir al baño, dejaste mal cerrada la puerta de tu cuarto, y te vi dándole bien duro a mamá, la tenías encima pidiendo “acábame ya”, ahí fue la epifanía del sexo, el llamado que develó mi lado erótico más atrevido. La segunda vez, poco después, llegué más temprano del cole y los pesqué en la sala, la tenías en cuatro, dándole duro por el culo, nalgueándola y ella te pedía “métela, rómpeme toda…”. Me quedé paralizada, la escena excitándome a full, comencé a masturbarme a dos manos, acompañando los gemidos y las groserías que decía mi mamá, ahí tuve mi primer gran orgasmo, casi en el momento que tú te venías dentro de su culo. Escapé antes que notaran mi atrevida curiosidad.
    
    —No, no tenía idea de…
    
    —De… cuánto me calentaste a ver como el sexo de mamá te hacía lugar para comerse esta vergota!
    
    Remarcó que sabe qué, cómo y cuándo tener sexo, sus palabras se acompañaron con el frotamiento de mi verga, ésta reproduce y mejora el tamaño de la descripción.
    
    —Guauu, cómo se puso, necesitas un cariñito para olvidarte de ...
    ... todo. Desde pendeja sueño con hacer real la fantasía que me atormenta desde que te vi montar a mi mamá, después te pesqué haciéndole el culo y ahí ya no me pude aguantar, sé bien que notabas mi necesidad de estar cerca de ti, también que el miedo a no poder dominar tus deseos, buscabas mantenerte lejos.
    
    —Sí, no soy de mármol, me costaba mucho ocultar la excitación de verte cómo te me regalabas, y esas tetotas eran un pecado mortal que evitaba a toda costa.
    
    —Bueno… ahora estamos solos, tengo diecinueve, y tengo estas “cosotas” que te hacen hervir el deseo (se las toma en las manos y me las pone en mi cara). No me vas a despreciar… nooo lo hagas!…
    
    Estaba exultante, exhibiendo esas tetotas, que por ser delgada parecen más grandes. Me tomó una mano para ponérsela encima de su teta, presiona para que se la apriete.
    
    —Vamos, vamos, me gusta que me las aprietes. No se rompen, totalmente naturales, apriétalas!!
    
    Cubro las cúpulas con temor de estar haciendo algo impropio, ella levanta las copas del soutién para sentir el calor de mis manos. Sentir latir sus carnes trémulas hacen revivir a un muerto, las caricias se transforman en apretadas, lamerle los pezones, estrujando y hasta mordiendo sus carnes elevan su excitación, aprieta mi cabeza contra sus pechos, echa la cabeza hacia atrás. Sentir la turgencia de sus pezones presa de mi glotonería la sube la calentura de ambos a tope.
    
    La tensión del momento y sus gemidos urgen ser mitigados, se me olvidó el respeto por la ...
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