1. Corte de luz, la excusa para darle a la sobrina


    Fecha: 23/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... culo. Mi boca recorre la vagina y el anillo anal, separa los cachetes mientras gime en voz alta, con los dedos recorro el clítoris llevando la humedad de la vagina para lubricarle el ano.
    
    —Tranqui, voy a estrenarte este dulce tesoro nena.
    
    Estremece cuando le escupí en el centro del ano, con un dedo comienzo el metisaca para dilatarlo, gime y contonea el culo, una sonora palmada en las nalgas excita, el dedo mayor dentro de la vagina y el pulgar frotando el clítoris, nueva escupida en el ano y dos dedos hurgando en el marrón, los aullidos de dolor y sorpresa.
    
    —Quietita, pasa, pronto sentirás placer.
    
    —Duele tío…
    
    Volví a acariciar su conchita, se pone tensa, puedo sentir el orgasmo creándose dentro sus entrañas.
    
    —Sí, sí, tío. Otro dedo, quiero otro dedo, muévelo.
    
    El orgasmo se produce tumultuoso, aprovecho la distracción coloqué el pene en el centro del ano, me mando dentro haciéndola gemir de placer y dolor al mismo tiempo. Podía sentir mis latidos apretados en los suyos, desocupé los dedos de la vagina para abrirle los cachetes.
    
    —Tócate, pon tu mando en la vagina, tócate.
    
    La cabeza del pene había entrado toda, tocarse distrae y mitiga el dolor de la penetración, desciende el volumen lastimero de gemidos, aproveché para moverme dentro de su culo.
    
    —Tócate más fuerte. Ya la tienes toda dentro.
    
    Me movía con prudencia, que su ano se amigara con la cabeza de la verga, jugando a media potencia, insistía en calmarla haciéndole creer que me tenía todo ...
    ... adentro.
    
    —Dame más fuerte, más fuerte, tu nena quiere más…
    
    —La tienes toda dentro. -Desconfía, echó su mano atrás para comprobarlo.
    
    —Hmm… tengo solo la mitad, ufff y como duele
    
    —Vamos guachita! Ciérrate, apriétala como buena putita. Quiero abrirte el cofre nena putita. Toma, toma!!
    
    Nalgada mediante, de un golpe se la metí toda, el gemido llenó su garganta, apuró el toqueteo vaginal para apaciguar el dolor anal. Dominada y controlada por mi cuerpo cubriendo el suyo, bombeo haciéndole sentir el grosor, dilatando el esfínter, lo cierra, apretándome en la intrusión, aflojándose en el retroceso.
    
    —Bien, bien, lo está haciendo muy bien mi nena putita.
    
    Comenzó a moverse, agitándose debajo de su macho.
    
    —Tío estoy llegando, estoooyyy… me vengo, me vengooo…
    
    —Qué bueno, qué bien, te lo has ganado por ser bien putita.
    
    Mientras sigue corriéndose es mi tiempo, aguanta el zarandeo de su macho moviéndome, las nalgadas ponen ritmo de garche a sus gemidos, la otra mano colocada en su sexo, busco el clítoris para distraerla mientras me muevo con renovado ímpetu la poronga dentro del maltratado ano.
    
    Elevó el torso, apoyó las manos en la cama para aguantar el vendaval de empellones de pelvis, soportar la pija bien a tope. La contingencia de darle duro me hace gemir como un animal en el colmo de su excitación, el momento de venirme se acerca, imposible demorarme mucho más en el goce del ano virgen, los movimientos intensos y nerviosos estimulan la brusquedad de mis ...
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