1. Memorias inolvidables (Capítulo 6): Eduardo


    Fecha: 02/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... quedé pensativo.
    
    — No pienses más, las putas ya lo saben, mi padre ya no folla con ellas, las acompaña, le hablan cómo ha de hacer feliz a mi madre y se toma unas copas mientras le hablan. Un día fui a buscar a mi padre porque mi hermanito pequeño, Augusto, se puso muy enfermo casi de repente y vi a una puta arremangada, diciéndole a mi padre donde tenía que poner la polla a mi madre para hacerla feliz antes de penetrarla. Mi padre se levantó y se sacó la polla, otra puta lo arrimó al coño de la primera para que la paseara. Estropeé la clase que le daban al decirle el encargo y tuvo que irse, me quedé yo para esperar a tu padre y darle explicaciones.
    
    — ¿Follaste con una tía?
    
    — Qué va, hombre, ellas saben de qué pie cojeo.
    
    Nos reímos los dos en ese momento, pero ya estábamos calientes con la conversación. Echamos una mirada alrededor y nos dimos uno al otro una buena fregada hasta que eyaculamos al suelo nuestra leche.
    
    — A la noche, leche fresca, —dijo Eduardo.
    
    ***** ***** *****
    
    Eduardo y yo salimos a dar una vuelta y decidimos ir a cenar con nuestros padres, les habíamos avisado y aceptaron de muy buen grado. Pero nuestro interés estaba en ir a la fuente del pueblo y ver qué posibilidad teníamos de gastarnos poco dinero con algún chico viciosillo con ganas de hacer un buen polvo. Me decía Eduardo que al ser dos complica la facilidad de engañar a dos a la vez.
    
    — Eduardo, ¿ellos follan por dinero porque les gusta follar o porque tienen necesidad?
    
    — ...
    ... Lo segundo más que lo primero, —me contestó.
    
    — Entonces les daremos lo que habitualmente piden, pero lo haremos juntos, que yo quiero ver cómo te tiras a los otros.
    
    — Eso no es problema, tú pagas la habitación y yo les pago a ellos y así regateo, que tú les darías todo lo que tienes, —sentenció Eduardo.
    
    No pude saber qué les había pagado, pero estaban contentos. Nos fuimos al bar de Rogelio, al vernos entrar se alegró y preguntó:
    
    — ¿Dos habitaciones?
    
    — No, una suficientemente ancha para los cuatro, —dijo Eduardo.
    
    Nos encaminó a la habitación 8 y, en efecto, era más ancha que las otras que habíamos usado, solo tenía una cama que era muy grande. Nos bastaba, total se trataba de meter dos pollas en dos agujeros, tampoco hace falta un mundo. No fue tan simple, porque los chicos, llamados Xavi y Boldó —uno usaba nombre, el otro apodo o apellido, nunca averiguo estos pormenores—, quisieron hacérnoslo pasar bien. Por una extraña razón imaginé que había querido ser generoso con ellos, que desde que comenzamos a recorrer el pasillo hasta la habitación ya nos iban besando y toqueteando. La verdad es que eran agradables, bien parecidos y muy dispuestos. Me extrañó mucho que se encontrara a dos tíos, allá en la fuente inmediatamente que llegamos y dispuestos felizmente a follar con un desconocido para ellos. Imaginé que yo era un desconocido y que no habían mediado ni la cinco palabras. Además de que se trataba de dos tíos buenazos, buen cuerpo, guapos, muy del estilo de ...
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