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Memorias inolvidables (Capítulo 6): Eduardo
Fecha: 02/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... Eduardo. Fue como ir al pajar y encontrar de inmediato las dos agujas necesarias. Quizá por eso congenié de inmediato con Eduardo, porque era un tío que sabía hacer las cosas bien de cabo a rabo. En definitiva, me temí que no jugaba la casualidad ni la improvisación sino todo lo contrario. La cuestión es que ahí estábamos cuatro tíos bien machotes, ninguno afeminado ni otras peculiaridades raras, dispuestos a follar entre nosotros como si se fuera a acabar el mundo. ¿Motivos? Eso era lo de menos, porque la verdad es que el deseo creo que se juntó con el viento y no es porque en el pueblo hubiera muchos chulazos con los que echarse un polvo, pero ahí estaban los mejores que en meses había visto yo, si me exceptúo a mí mismo que no estoy mal, sino todo lo contrario por donde quiera que se me mire. Algo tengo claro: lo que nos apetecía a los cuatro era saciar nuestra sed de sexo. Estaba claro que cuantos más fuéramos, más divertido sería el sexo, siendo cuatro chicos musculosos —reconozco que ellos tres más que yo—, de muy buen ver, la diversión estaba más que asegurada. Al quitarnos la ropa, nos quedamos con los slips, parecíamos el parchís —slip rojo, verde, amarillo y azul, vaya casualidad—, pero entonces pudimos apreciar el físico del resto con un rápido vistazo. Abdominales, bíceps y pectorales era la tónica general en todos nosotros. Además lucíamos un bronceado propio de aquella época del año, por lo que aún resultábamos más atractivos y sexys ante los demás. Tras ...
... mirarnos con nuestras pícaras sonrisas, empezamos a magrearnos los cuatro a la vez, formando un círculo entre nosotros. Mientras yo me comía la boca con el del slip rojo, es decir Xavi, los otros dos, Eduardo y Boldó, con slips amarillo y azul, se frotaban las pollas con unas ganas tremendas sin sacarlas al aire. Nosotros, yo con mi slip verde y Xavi, no quisimos perder tiempo, nos agachamos, bajamos los slips de Eduardo y Boldó que se estaban besando y habían dejado de jugar con sus bultos, y empezamos a chupársela con todas las de la ley. ¡Menudas pollas se gastaban! Yo conocía de la Eduardo, y me eché sobre la de Boldó, me pareció y lo era más gorda y ligeramente más larga de la de Eduardo. Nos metíamos sus pollas hasta el fondo de la garganta y nos recreábamos con nuestra lengua en cada centímetro cuadrado de aquel trozo de carne, duro, erecto y caliente. Ellos expresaban en su rostro todo el placer que les estábamos produciendo única y exclusivamente con la ayuda de nuestras bocas. Y se besaban y acariciaban sobre todo sus respectivos culos, metiendo los dedos dentro del agujero son parar. Boldó me puso dos dedos entre su polla y mi lengua y recogió abundante saliva para meterla en el ano de Eduardo y masajearlo. Vi que Eduardo hacía otro tanto con Boldó gracias a la saliva de Xavi. El momento era enloquecedor, las pollas, las cuatro estaban a tope, las mamadas y las secas, todas ya con ganas de algo. Aquel momento largo de sexo oral fue subiendo de tono hasta que ...