1. Andrea compartiendo a su hermano


    Fecha: 05/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos

    ... rasurada y ese culito duro y redondo también lo disfruto.
    
    —¡Báñate no mames, ahorita te presto ropa!
    
    —No me van a quedar, mi culote no entra en tu ropita.
    
    —¡Entonces te pones algo de mi mamá!
    
    —¡Ya metete, y hazme cancha!
    
    Gustavo se sacó la verga y mirándolas bañarse, se jalo la verga hasta venirse sobre la pared. Luego las vio salir mojadas y tuvo el impulso de masturbarse nuevamente. Pero su madre lo llamó con un grito.
    
    —¡Gustavo!
    
    —¡¿Qué pasó mamá?!
    
    —Mañana las acompañas y en la tarde las esperas, no van a andar solas estas niñas.
    
    Salieron del cuarto de Andrea, su amiga traía puestos unos short que eran obviamente una o dos tallas más chicos. Ese culo se salía por todos lados.
    
    —Mientras acompaña a esta niña a su casa.
    
    —Ok, vamos.
    
    En el camino, Gustavo a pesar de ser mayor, estaba cohibido con ella. Siempre le gusto. Aunque la trataba como tonta. Marcela en cambio estaba enamorada de él desde que se va en primaria. Aunque dejó de soñar cuando conoció a su novia.
    
    —¿No se dieron cuenta?
    
    —obvio no, nos hubiéramos quitado que asco.
    
    —Es que… también se visten… pues…
    
    —¿O sea que yo tengo la culpa?
    
    —No, no dije eso —se sonrojó y agachó la cabeza.
    
    —Pues el que nos vistamos como nos vistamos no les da derecho… —tomó un tiempo para acomodarse el short que se metía entre sus nalgas, ante la mirada atenta de Gustavo.
    
    —No te queda...
    
    —¡En serio! Mira se me salen las nalgas —levantó el culo para mostrárselo y el agradeció en ...
    ... sus adentros.
    
    —Bueno, llegamos.
    
    —Te veo mañana —Se despidieron con un beso en la mejilla y el espero a que entrara para atesorar esa imagen en su mente. Luego pasó el día viendo a su hermana e imaginándola desnuda. Así por la noche soñó que era él el que apretado en el transporte vaciaba muchísimo semen en las nalgas de ambas. Despertó sudado y aún erecto.
    
    —¿Y esas trenzas? —Preguntó Gustavo de forma burlona.
    
    —No me vuelven a manchar mi cabello. ¿Me veo mal?
    
    —No… Pero…
    
    —¡apúrate que ya casi llega su amiga!
    
    —Su novia, te acuerdas cómo se encelaba viéndolo
    
    —Era una niñita —dijo el ya sonrojado.
    
    —Pues ya no es una niña, y está mejor que la rara esa con la que andas.
    
    Sonó el timbre y al salir, Marcela vestía unos jeans de piel, marcaban tan bien su silueta que Gustavo no le quitaba la vista de encima.
    
    —Cierra la boca hermanito, se te va a caer la baba.
    
    —¡Hay niña como sales así!
    
    —Pues como Gus va con nosotras, ya puedo andar más tranquila, ¿y ahora tú?
    
    —Bueno, vámonos —Dijo Andrea con sus trenzas y su vestido corto.
    
    Como cada mañana el transporte venía muy lleno, avanzaron al fondo y ambas se colocaron frente a Gustavo que, como guarura miraba con ojos de odio a todo aquel que volteaba a ver esos culitos coquetos y redondos, jóvenes, deseables, apetecibles. Su verga estaba dura. Endureció aún más cuando frenó el autobús y Marcela se abrazó a él.
    
    —¡Aaay me caigo!
    
    —¡deja de estar de zorra! Se va a enojar su novia Lucifer.
    
    —Luisa ...
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