1. Amante anónimo: lo dejé hacer


    Fecha: 12/12/2021, Categorías: Gays Autor: Hombrecaliente, Fuente: CuentoRelatos

    Era un día lindo para ir al spa, hacía mucho calor como para estar en bolas con otros flacos y ver qué pasaba, aunque no tenía muchas ganas de sexo, pero sí de relajarme y descansar del trabajo. Así que me fui para allá. Había poca gente porque era temprano, estaba ideal para aprovechar un rato de sauna, ducha e hidromasaje, eso hice y de paso algo de franela con algún flaco rico que andaba por ahí, alguna charla hot con otro y un poco de paja bajo el agua compartida con otro en el hidro. Bien tranqui para lo que suele ser el spa, jaja...
    
    Después me fui a tirar un rato en las camillas de los compartimentos privados para relajarme escuchando la música suave que habían puesto. No había nadie por el lugar, así que deje la puerta abierta de mi compartimento y me recosté en la camilla en bolas boca abajo, utilizando la toalla como almohada. Me quedé dormido por un rato hasta que me pareció ver un flaco que caminaba por el pasillo, volví a bajar la cabeza y unos minutos después, de reojo, veo que está parado en mi puerta observándome. No digo ni hago nada, no me importa que me vean, es más soy exhibicionista, me encanta el placer de sentirme deseado, lo dejo y así sigue un tiempo más.
    
    Luego se acerca y pone su boca tan cerca de mi oreja que sus labios la rozaban, puedo ver de costado que son unos labios carnosos, una boca hermosa para ser besada y para que me chupe. Me dice al oído: “Me gusta mucho lo que estoy viendo, tenés lindo cuerpo y un culo riquísimo, pensé que me lo ...
    ... estabas ofreciendo, estamos solos aquí”. Le contesté suavemente que no era así, que estaba descansando y no tenía ganas de hacer nada por ahora. Volvió a susurrarme: “Bueno, pero unos masajes no te vendrían mal, soy bueno para eso, te gustaría?” Ý la verdad es que nada mejor para relajarse que unos masajes y si eran gratis, estaba bien probar que tan bueno era, así que accedí.
    
    Dejó caer su toalla y quedó en bolas también. Comenzó a masajear mi cuello y luego mi espalda, primero suavemente y luego más fuerte. Cerré los ojos y me dejé llevar. Lo hacía muy bien, sentía sus manos grandes y calientes recorriendo mi cuerpo, bajo por mis piernas y las masajeo de arriba a abajo tomándolas con firmeza. Cada vez que pasaba por mi culo, sus manos se deslizaban por mi raya y rozaban mi orto. También tocaba mis bolas y mi pija que las tenía tiradas hacia atrás. A esta altura ya estaba excitado. Después empezó a masajearme el culo con mucha dedicación, tocaba mis cachetes en círculo o completamente con su mano abierta o me los separaba con ambas manos... mientras que yo permanecía todo el tiempo inmóvil y con los ojos cerrados, sólo disfrutando.
    
    De pronto, sentí sus labios besándome el orto, su boca carnosa recorriendo y mordiendo un poquito mis cachetes, su lengua subiendo y bajando por mi raya y deteniéndose en mi orto para abrirlo con fuerza, sentí su lengua tan fuerte como sus brazos, entrando como si fuera una pija. Yo mordía la toalla de placer y él seguía afanado con mi orto, ...
«12»