1. Amante anónimo: lo dejé hacer


    Fecha: 12/12/2021, Categorías: Gays Autor: Hombrecaliente, Fuente: CuentoRelatos

    ... lo chupó por un tiempo largo, no puedo saber cuánto tiempo pero lo hizo maravillosamente tanto que lo dilató como nunca antes. Cuando dejó de hacerlo, sentí que su lengua era reemplazada por su glande y comenzó a penetrarme despacito. Se subió por completo sobre la camilla y me montó. Yo continuaba sin moverme y con los ojos cerrados, ahora sintiendo todo su cuerpo en contacto con el mío.
    
    Era fácil darse cuenta que era un hombre atlético, de buena musculatura, brazos y piernas fuertes. Su pija se sentía muy ancha y cabezona, aunque por primera vez no me dolió en ningún momento. Estaba tan dilatado, tan relajado y entregado que pudo meterme toda su verga con facilidad. Gozaba teniéndola entera adentro mío y con sus huevos grandes rozándome la entre pierna, esa parte entre los huevos y el orto. Los imaginaba llenos de leche para mí.
    
    Se mantuvo arriba mío, no cambiamos de posición, de a ratos me culeaba más lento y luego aceleraba el ritmo y bombeaba con todo, produciendo un excitante sonido al chocar contra mi cuerpo. No podía creer como su pija se movía en mi orto tan fácilmente, siendo tan gruesa y cómo me había abierto de tal manera porque hacía mucho que no me cogían. Manteniéndonos en la misma posición y con un ritmo parejo, debemos haber parecido una perfecta cópula entre animales. Su cuerpo me dominaba por completo, a veces me apretaba con sus piernas, a veces extendía sus ...
    ... brazos y entrelazaba sus manos con las mías...
    
    Culeamos por un buen rato hasta que se extendió a lo largo, encima de mí me mordió la nuca y sentí en mi orto los latidos de su pija, los leves movimientos que anunciaban que estaba por darme su leche, esa sensación y todo lo que estaba gozando, hizo que acabáramos juntos por lo que fue más hermoso todavía. Nunca había acabado así, sin haberme tocado la pija ni un instante. Mi orgasmo fue pleno, increíble. Su rico pedazo encontró mi punto g. Permaneció adentro mío unos minutos, parecía que su eyaculación no terminaba. Siguió acariciándome y luego se retiró. Se bajó de la camilla, se acercó y me dio un enorme beso con mucha lengua.
    
    Observe su hermoso cuerpo cuando se iba y me quedé tirado, relajado, con el orto reabierto que me latía y con la chota toda mojada. No quería dejar de disfrutar el momento que había pasado.
    
    Hoy, al escribir este relato estoy en bolas, pajeándome y metiéndome un dedo en el orto, al palo como cada vez que recuerdo esta experiencia. Soy versátil, me gusta disfrutar del sexo con un hombre de todas formas, pero aquella tarde solo lo dejé hacer. No puedo recordar su rostro porque apenas lo vi, pero no puedo olvidar las sensaciones que me provocaba su cuerpo, lo hábil que era para hacerme gozar así. Simplemente me entregué como nunca, dejé que me hiciera suyo. Fue muy rico sentirse completamente poseído por un macho. 
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