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Despedida de soltera, todita para el tío
Fecha: 12/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
... los orgasmos y la emoción de beberse la leche de su hombre. La calentura me permitió estar listo para una tercera acabada. Lo realizamos con variedad de posiciones, ella arriba, de costado, etc. Las veces siguientes fueron de placer desenfrenado, estaba ansiosa por recuperar el tiempo perdido, tragar toda la pija que no había tragado, aprovechar al máximo el tiempo de soltería para hacerse coger a todo dar. Propuse estrenar la cola, me la retacea cada vez que estoy en la vecindad del orto, se pone a la defensiva, el grosor del miembro le hace fruncir el upite —La tienes bien gruesa. No cejaban en la insistencia por hacérsela, ya no demostró tanta firmeza, dudó, apuré con que debía probar todo antes del casorio. Puso condiciones, que parara cuando lo pidiera, si no podía aguantar se la sacara. —Sí amor, vos decidís cuando parar. Esa tarde la llevé al hotel, teníamos todo el tiempo. Después de hacerla acabar varias veces, cambié su posición. Boca abajo, cola elevada, almohada doblada debajo del vientre. Se abrió las cachas para facilitar el acceso. El esfínter lubricado con flujo de la concha, por fuera y por dentro, con un dedo entrando y saliendo, moviéndose, girando para darle confianza. La presión de la cabeza del miembro en él se acentúa. —No sé si podré aguantar, dijo preocupada. Volví a tranquilizarla, mientras presionaba en el agujero. Empujaba y esperaba, a cada avance colabora, sumisa, empujón del culo en retroceso. Repetimos la acción, hasta ...
... que avisé que iba a entrarme todo en ella. Entré, cerró fuerte los ojos y emitió un quejido que le salía de la garganta. —Me la mandaste hasta la garganta guacho. Metiste todo el choto. Permanecí quieto y en silencio, acariciando las nalgas. Desde atrás, mi postura predilecta, con el orto dispuesto, siento el poder de partirla al medio como a un queso, necesito controlarme para no acabar rápido, cuando lo logro puedo aguantar un montón. El miembro hinchado por la excitación expandía el estrecho canal, no se sentía demasiado seco, podía deslizarme con comodidad. Movernos al compás de las pasiones. Bombeo fuerte y ritmo consistente tomado de las tetas, siento que no puedo aguantarme por más tiempo, agarré el clítoris apretándolo, eyaculé, agita y menea las caderas, nos sacudimos hasta vaciarme totalmente. Pidió que permanezca montado, disfrutando los latidos de la verga hasta que pierda parte de la turgencia, disfrutamos el clímax conseguido en la profusa acabada. Fueron dos semanas de sexo intensivo, aprovechando cada momento, sabíamos que no habría un después, que cada momento era parte del fin del camino juntos. El casamiento fue motivo de una fiesta solo para familiares, en los preliminares me llevó a un lugar privado para que le cumpliera un regalo especial de casamiento, hacerme una mamada con final feliz, de modo que entraría dentro suyo al momento del dar el sí quiero. Tan pronto regresó de la luna de miel, me buscó, tuvimos sexo desenfrenado, ahora ...