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Memorias inolvidables (Capítulo 3): mi hermana Angustias
Fecha: 14/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... tristeza, ni soltó una lágrima, ni una expresión de pena. Se despeñó, se descalabró Juanito que era un buen chico. El segundo novio que tuvo era un tal Francisco Oltra. Este era de un pueblo vecino, pero venía al nuestro que era más grande para trabajar en una papelería donde se vendían cosas y útiles de escritorio. Este le duró lo que un caramelo en la boca de un niño, mi hermana acabó con él a los dos meses, porque vino del pueblo para ir al cine con ella y ella no quiso salir cuando llegó. Se fue y no regresó más. Nunca hablé con él, pero todos decían que era buena persona. El tercer novio fue un chico menor que ella, lo trataba a patadas. Nunca entendí por qué este muchacho esperó seis meses para dejársela, incluso vino a darme explicaciones a mí de que se dejaba a mi hermana, como disculpándose por hacerlo, como si yo necesitara tales explicaciones. Vino para decirme que se fiaba de mí y quería explicarme para que si en la familia se quejaban de él que yo pudiera dar las razones. Me dijo: — Angustias me trata mal. Sé que soy menor que ella, pero yo la trato siempre bien. He tenido paciencia porque ella me dijo que sus padres no le permitirían tener novio o casarse hasta que no estuviera embarazada. Yo esperaba la ocasión de que me dijera cuándo y cómo. Una vez tenía hotel alquilado, no vino, me quedé solo y tuve que desahogarme con unas cuantas masturbaciones. Me emplazó para otra ocasión y no reservé habitación, le dije que fuéramos al campo, y no quiso. Creo ...
... que todo han sido excusas de modo que me cansé. No sé qué te parecerá lo que he hecho dejándola. — Yo tampoco sé qué podría decirte, es tu libertad. Me dio la mano muy educadamente y cada vez que me ha visto me ha saludado como si fuera mi deudor y yo un perdona vidas. No sé qué podría decirle o hacerle, si me parecía bien que se la dejara, pero no podía dejar tampoco a mi hermana como totalmente culpable. Cada palo mantenga su vela. Y vamos al cuarto novio. El más simpático de todos. Es de color ébano. Guapo, buena pinta, pectorales tan marcados que se podían observar a través de la camisa. Las tetillas de los pezones estaban permanentemente remarcados en la tela de la camisa. Sus brazos son fuertes y su estatura es de la misma altura que Angustias. Hablaba francés, castellano mal hablado aunque inteligible y olía a sudor. Cuando se abría la camisa se podía observar mucho pelo. Mi imaginación se fue a sus sobacos y comenzó a gustarme más. Pero cuando iba a imaginarme su pubis y sus genitales, no tuve necesidad, porque tanto estaba yo fijamente mirándolo que se le puso una erección y noté como se le desplazó al lateral y se remarcaba la polla por la pernera del jean. Lo miré a la cara, viendo que en ese momento estábamos solos, le dije susurrando: — Qué pena que no seas gay, mi culo aguanta esa polla, pero no creo que la concha de mi hermana la soporte… — Si querer tú, no problema, yo ser bi. — Oh, la, la. Quelle chance! En eso que llegaba Angustias con mi ...