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Camila
Fecha: 15/12/2021, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... boca para después engullir el tronco completamente, lo cual era un logro para cualquier mujer. Cuando la tenía toda dentro la sacaba lentamente mientras la apretaba con los labios y chupaba como si literalmente estuviera intentando sacarme la leche de los huevos como si mi cipote fuera un popote. Cuando la terminaba de sacar totalmente sonaba un "¡plop!" y volvía a hacer el mismo proceso hasta que me dejó al borde de la eyaculación. Estando a punto de correrme la levanté y la empotré contra la puerta de cristal, mojé mis dedos de saliva y se los metí mientras ella se empinaba y sacaba más el culo en pompa. -¡Métemela ya! -¿Lo quieres dentro?- le susurraba al oído mientras movía mis dedos en forma de garfio dentro de su vagina. -¡Sí! ¡Por favor! Saqué mis dedos de su orificio y se los puse en frente de los labios, mensaje que ella entendió perfectamente y los empezó a chupar mientras gemía golosa. Con mi mano libre cogí mi verga y la ubiqué en la entrada de su vagina rozándola de arriba a abajo sin llegar a penetrarla. Me encantaba escucharla como pedía a gritos que se la metiera. Seguí con el juego hasta que se movió hacia atrás ensartándose ella misma la polla hasta la mitad y ...
... soltando un grito. -¡Ay! por fin hijo de puta. Saqué mis dedos de su boca y la cogí con fuerza de las caderas controlando sus movimientos. Empecé suave, luego el que se movía era yo. La comencé a penetrar con fuerza hasta lo más fondo que podía llegar. Gemía y gemía mientras aumentaba mi velocidad. Duramos así por poco más de cinco minutos hasta que se me ocurrió una idea para ver los límites a los que ella podía llegar. La separé un poco de la puerta sin dejar de penetrarla y halé de la pita que controlaba la persiana haciendo que se abriese lo más posible y volví a pegar su cara contra el cristal. No estaba seguro si era su forma de ser o el efecto de la droga que injirió, pero empezó a gemir más fuerte. -No sabía que eras tan perra, Samantha.-En realidad sí lo sabía, pero quería saber cual era su respuesta. -Tú no me conoces todavía.- dijo entre jadeos, gemidos y risas. Por suerte para el dueño de la tienda, no muchas personas pasaron al lado de la tienda, pero los que pasaron se quedaron mirando como los senos de Samantha se movían al son de mi entrepierna y su rostro se desencajaba de placer. -Te pareces a Nicole con Alex. ;) -Eres malo... No... Eres un hijo de puta.