1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (58/59)


    Fecha: 16/12/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    Ana estaba tumbada mirando al sol pero con unas gafas oscuras que le tapaban media cara, no entendía como podía decir que estaba enferma una mujer con aspecto tan sano y saludable.
    
    Nos quedamos a unos pasos de ella, parecía dormida, sabía que no lo estaba, era uno de sus trucos, como el de las gafas, para despistar y mirar sin que la vieran.
    
    -No soy una extraña, ¿no vais a dar un beso a vuestra tía?
    
    -Creíamos que estabas dormida. -Erico fue el primero que se inclino, sin que ella moviera un músculo, para darle un suave beso en los labios y le llegó el turno a su hermano, los dos con sumo cuidado de no llevarse la crema que Ana tenía en los labios.
    
    -Y tu que ya has vuelto a casa, puedes dar un beso a quien te hace de mamá. -me sorprendió lo que dijo aunque a veces había sido verdad, solamente rocé mis labios en su mejilla.
    
    -Ahora podéis daros un baño y dejarme que tome mi tiempo de sol, luego hablaremos. -era una despedida y obedecimos saltando inmediatamente al agua, jugamos haciendo carreras que siempre ganaba Erico, a luchas entre nosotros con el resultado sabido de que Rubén y yo seriamos los perdedores, y al final Ruben localizó una pelota grande de goma en el pabellón de verano con la que jugamos un rato entre risas, mucho ruido y salpicaduras de agua.
    
    Dejamos de hacer de niños cuando vimos que Ana se había levantado y venía hacia la piscina, tenía una figura sensacional, con el pelo recogido por un gorro de silicona blanco. Se lanzó elegantemente al ...
    ... agua y se zambulló en el brillante azul, emergiendo más allá de la mitad de la enorme piscina, los demás empezamos a nadar pretendiendo alcanzarla.
    
    Hizo el viaje de ida y vuelta sin que la atrapáramos, y cuando tocó con el pie en el suelo nos miró soltando una angelical y sonora risa, era una de las poquísimas veces que la había visto reír con ganas. Ella fue alguna vez joven, y alocada sin duda, y ese era un recuerdo muy grato que nos mostraba.
    
    Subió las escaleras y allí se quitó el gorro, dejó que la hermosa cabellera cayera sobre los hombros.
    
    -Tes hombres como robles y se dejan ganar por una mujer…, y ya casi anciana. -ahora nos reíamos nosotros y le salpicábamos agua, ella escapó corriendo fuera de nuestro alcance.
    
    -Chicos, la limonada nos espera.- vimos a la pequeña camarera con su madil blanco y azul cielo sobre el uniforma verde claro. Sirvió limonada en tres vasos.
    
    -Alicia, dígale a Carmen que prepare los regalos de mis sobrinos y de Ángel. -la chiquilla asintió y se dirigió a la casa
    
    Cada uno tomo su vaso y bebimos en silencio.
    
    -Os he traído algunos regalos, alguien me ha dicho que habéis sido buenos chicos. -se nos quedó mirando con los ojos risueños pero sin mover un músculo de la cara.
    
    -Y hemos aprobado todo tía. -Ana no le hizo caso y no le contestó.
    
    -Os quedaréis a comer, ya he hablado con mi hermana, cosa que no habéis hecho vosotros, ¿no aparecéis por vuestra casa en toda la noche y no avisáis a vuestra madre?
    
    -Estábamos en tu casa ...
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