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La historia de Ángel, solo era un muchacho (58/59)
Fecha: 16/12/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... forma. Estaba jugando con Dulce, martirizándolo más bien, hundiéndolo en el agua y mirando como chapoteaba y luego buscando que le volviera a hundir una y otra vez sin cansarse. No me había dado cuenta, y una vez que saqué la cabeza del agua, pude ver que Ana estaba presente y portando una gran toalla en las manos. -Si os habéis divertido lo suficiente podéis salir y hablamos. -dejé en la orilla y a salvo a Dulce, y salté para sentarme a su lado con los pies aún en el agua. Con la toalla que me entregó Ana lo sequé a él primero, huyendo de sus lamidas en la cara que me hacía reír sin parar. -Ya estamos listos señora. -le dije en plan burlesco a Ana y dejé la toalla en una hamaca, luego me senté a su lado en el asiento balancín de tubos blancos y toldo de lona en distintas tonalidades azuladas. La mujer lucía preciosa, con unos pantaloncitos a medio muslo, sus largas, morenas y torneadas piernas meciéndose en el aire, una camisa de seda blanca atada con descuido bajo los senos, y estos saliendo ligeramente de la abertura en V, tersos y sensuales. Ana Maria, como siempre, estaba de exposición, bien fuera vestida para fiesta de gala, o al descuido como una joven que empezaba a explorar el mundo que le rodeaba, no pasaba desapercibida para nadie. Permanecimos unos segundos en silencio disfrutando del balanceo que imprimíamos al columpio con nuestras piernas. -Tu dirás, eras tu la que deseabas hablarme. -Me alegro de que hayas vuelto, aunque adivino que ...
... será temporalmente, y además observo que ya has calmado tu ira contra Pablo. -yo guardaba silencio esperando a ver donde quería llegar. -Tu lugar está con él, para bien o para mal, no podréis vivir mucho tiempo separados. -Me dejó Ana, sin despedirse siquiera, había decidido dejar a Alberto, estaba a punto de decírselo para quedar libre y él me abandonó. -No amor, no fue así. Pablo solamente se alejó para dejarte libertad de decidir, no deseaba que influyera la noche de amor que tuvisteis. -Tú ¿cómo lo sabes? -la miré y vio la tristeza en mis ojos, ella dejó escapar una risa apagada y me cogió una mano. -Sigue siendo amigo mío aunque ya no frecuente mi cama. -Te odiaba Ana cuando hacía eso. -Lo se amor, eres muy celoso de él, pero no le culpes, en todo caso, si hay culpables, soy la única. No voy a contarte una larga historia, pero me sentía muy sola cuando pasó lo de mi marido, y ya se que no es disculpa válida para justificar que una mujer como yo, seduzca a un chico joven aunque él sea irresistible. Me llevó hacía ella y dejé caer la cabeza en su pecho, sentía la fragancia olorosa que su piel despedía, el templado calor mullido del volumen de sus senos que se adaptaban a la forma de mi cara. -Tranquilo mi vida, no hay nada que sea malo si nosotros no lo hacemos, llámale, espera tu llamada para saber la decisión que has tomado. -Quiero hacerlo Ana, lo deseo más que nada, pero no es tan fácil, él también puede llamarme, y parece estar muerto como ...