1. La excusa perfecta


    Fecha: 26/12/2021, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    ... robarle una mirada a otro hombre.
    
    Así fui con un sostén blanco y una polera apretada que se traslucía un poco, siempre tuve una linda cintura, así es que me veía bien. Cuando llegué al lugar lo hice con bastante seguridad e inmediatamente sentí como los ojos de esos 2 jóvenes se clavaban en mi cuerpo y me recorrieron entera mirándome y uno de ellos, Carlos “Largo”, era su apodo, me dijo – Que está linda hoy, le hace bien la visita parece – Inmediatamente me paralicé e imaginé que Sandra ya había hecho algunos comentarios y dejé mi jueguito hasta ahí y me fui.
    
    Más tarde recordaba el momento y sentí un morbo enorme por darme cuenta de que podían mirarme con deseo, pero que solo se quedarían con las ganas. Así en los días siguientes hice o me vestí de tal manera que sabía que algo provocaría en ellos. Sin embargo, pensaba en que no era la ropa, pues era que siempre vestía, sino que la actitud, el atreverme a ser coqueta de una manera sutil y sensual, descubrí que no tenía que mostrar nada, ni un gran escote, ni mucha pierna, sino que debía moverme y hablar convencida de que ya era una mujer y que la pava puritana y pacata había quedado atrás.
    
    No obstante, desde que me dispuse a explorar mi sensualidad cambiaron algunas cosas.
    
    Esas semanas que estuvo Alonso se nos complicó más de lo esperado el tener sexo, mi mamá no se movió del campo, llegaron mi abuela y mi tío, así es que a hurtadillas buscábamos la ocasión para un “rapidín”, los cuales disfrutaba mucho, pero no ...
    ... era lo que yo deseaba, buscaba hacerlo con el desenfreno y libertad que había conocido.
    
    Nuestro lugar favorito fueron los establos y un galpón, ahí en los rincones teníamos sexo, descubrí poses nuevas que adaptábamos a las circunstancias.
    
    Un día me coloqué un vestido sencillo, pero que cumplía con lo que había tramado. Nos fuimos después de almuerzo a caminar y llegamos a los establos, nos empezamos a besar y a calentar, Alonso me puso contra la pared y bajó para hacerme un oral, se metió entre mi vestido y empezó el ritmo cadencioso de su lengua, dedos y mis caderas. En un momento vi algo moverse y quise advertir que alguien venía, pero antes de hacerlo me di cuenta de unos ojos que miraban por una rendija y lejos de paralizarme, fijé en ese voyerista mi mirada, dedicándole cada gemido, cada gesto y el orgasmo que estaba llegando con extrema intensidad. Lo reconocí, era Carlos “Largo” quien se quedó disfrutando del espectáculo hasta el final. En mi cabeza había un debate infructuoso de que eso no era correcto, que traería consecuencias, pero fue tan exquisito y pervertido el saber que me miraban mientras tenía sexo que terminé sucumbiendo a ese sucio placer.
    
    Debo reconocer que recordar esa escena me calentaba de sobremanera, las siguientes veces que tuvimos sexo con Alonso mojaba mucho más imaginando esos ojos que me violaban a su antojo. Igual traté de provocar situaciones donde alguien nos viera, pero no resultó.
    
    Se fue Alonso y en mi cabeza solo rondaba la idea ...